El verdadero yo · Cap 7 / 25

Soltar la capa "lo que opino"

Las opiniones cambian. Tú estás antes.

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Bienvenido. Piensa por un momento en una opinión que defendiste con fuerza hace diez años. Una idea política, una preferencia, una creencia. Algo que sostuviste con calor. Con seguridad. Quizás todavía la sostienes. Quizás ya no. Hoy vamos a mirar las opiniones desde otro sitio. Si te apetece, busca una postura cómoda. Suelta los hombros. Deja la mandíbula floja. Las manos abiertas, o quietas sobre el regazo. Toma aire por la nariz. Suéltalo despacio por la boca. Otra vez. Y otra más. Solo respirando. Sin tener que estar de acuerdo con nada todavía. Hay algo curioso con las opiniones. Pasamos buena parte de la vida coleccionándolas. Sobre política, sobre amor, sobre cómo se cría un hijo, sobre qué música es buena. Las defendemos en las cenas, las publicamos, las discutimos. Y poco a poco, sin querer, empezamos a confundirlas con nosotros mismos. "Yo soy de los que piensan que…" "Yo siempre he creído que…" Como si las opiniones fueran columnas de la casa. Como si quitar una fuera derrumbarse. Por eso cambiar de opinión duele tanto. A veces no duele la idea nueva. Duele sentir que traicionas a quien fuiste. Como si dejar de creer algo significara dejar de ser alguien. Y sin embargo, mira hacia atrás un momento. Si te apetece, recuerda una opinión tuya de hace muchos años. Algo que hoy ya no sostienes con la misma fuerza. Puede ser una idea sobre el dinero, sobre una persona, sobre cómo debía ser tu vida. ¿Te acuerdas? Aquella opinión era tuya. La vivías con todo el cuerpo. Y un día, sin gran ceremonia, cambió. Pero tú no te derrumbaste. Tú seguías. Algo en ti, debajo de aquella opinión, seguía estando. Eso que sigue estando es lo que estamos buscando hoy. Si quieres, vamos a un experimento pequeño. Trae a la mente una opinión actual. Una cualquiera, de las que sostienes ahora. No tiene que ser grande. Mírala desde fuera, como si la hubieras dejado un momento encima de la mesa. Está ahí, delante. Y tú la miras. Date cuenta de algo. Tú estás mirando. Lo que mira no es la opinión. Lo que mira es algo más grande, más quieto, que estaba antes de tener esa idea. Quédate con esa sensación unos segundos. El que mira no se rompe si la idea cambia. El que mira sigue. Eso que sigue, eso eres tú con más verdad que cualquier opinión que tengas. Las opiniones son ropa. Útil, a veces necesaria, a veces bonita. Cambian con las estaciones. Cambian con lo que aprendes. Cambiar de opinión no es traicionarte. A veces es lo más fiel a ti que puedes hacer. Porque te quedas con quien mira, no con la opinión vieja que ya no encaja. Si te llevas una sola idea hoy, que sea esta: Tú estás antes de cualquier cosa que pienses. Y seguirás estando cuando muchas de tus opiniones se hayan ido. Gracias por estar aquí.

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Otros capítulos del recorrido

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  1. 01

    Recordar: hay dos yo dentro de ti

    Re-introducción consciente. Diferencia entre máscara y self.

  2. 02

    El falso yo no es enemigo, es necesario

    Liberarse del odio al ego. El falso yo te protegió cuando hizo falta.

  3. 03

    Cómo se construyó tu falso yo

    Infancia: lo que se premió, lo que se castigó, lo que tuviste que esconder.

  4. 04

    El precio del falso yo

    Cansancio, necesidad de validación, pérdida de espontaneidad.

  5. 05

    El primer indicio del verdadero yo

    Momentos de paz inesperada: infancia, naturaleza, silencio, dolor.