El verdadero yo · Cap 6 / 25

Soltar la capa "lo que produzco"

Tu valor no es tu output, aunque te hayan educado para creerlo.

0:00
10:00

10 minutos · meditación contemplativa · Busca un sitio tranquilo, si puedes

Leer este capítulo

El texto completo, por si prefieres leer o quieres volver a una frase

Bienvenido. Hay algo que casi todos hemos creído sin darnos cuenta. Que valemos lo que producimos. Que si rendimos mucho, somos mucho. Y que si rendimos poco, somos poco. Hoy queremos mirar esa idea con calma. Si te apetece, acomódate donde estés y deja caer el peso del cuerpo. Que las manos descansen. Que la frente se afloje. Una inhalación tranquila por la nariz. Una exhalación más larga por la boca. Otra. Sin prisa. Sin meta. Aquí. Casi todos hemos crecido escuchando una pregunta repetida. ¿Qué has hecho hoy? ¿Qué has sacado? ¿Qué tal va lo tuyo? Y poco a poco, sin querer, aprendimos a contestar con lo que producimos. Aprendimos a presentarnos por la tarea. Soy ingeniero. Soy madre. Soy autónomo. Soy estudiante. No está mal nombrar lo que uno hace. El problema es cuando ese hacer se convierte en el único modo de saber quién eres. Cuando un día baja la producción y, de pronto, sientes que tú también bajas. Cuando una semana floja en el trabajo se siente como una semana floja como persona. Esa confusión pesa mucho. Y suele venir de lejos. A muchos nos enseñaron, sin maldad, que el cariño viene cuando uno entrega. Buenas notas, buen comportamiento, buenos resultados. Así aprendimos que ser querido y ser productivo eran casi lo mismo. Esa ecuación se queda dentro mucho tiempo. Hoy podemos empezar a mirarla. Si te apetece, vamos a un sitio íntimo. Cierra los ojos, si quieres. Y vete hacia atrás. No hace falta mucho. Hasta antes de tu primer trabajo. El primero de verdad. El primero que te pagaron, o el primero que te dio un cargo, una rutina. Antes de aquello, había alguien. Una persona que existía sin producir nada todavía. Una persona que tenía gustos, miedos, alegrías pequeñas. Una persona que ya era alguien sin haber entregado nada al mundo. Detente ahí un momento. Mira a esa persona con calma. No le pidas nada. No la juzgues por lo que aún no había hecho. Solo míralo. O mírala. Esa persona también eras tú. Y no valía menos por no haber producido nada todavía. Quédate ahí unos segundos más. Respira. Ahora, si quieres, vuelve poco a poco al presente. Y hazte esta pregunta sin contestarla rápido. ¿Qué quedaría de mí si quitara, durante un rato, todo lo que produzco? No es una pregunta para angustiarse. Es una pregunta para descubrir. Porque debajo del que produce, hay alguien. Alguien que respira, que siente, que mira, que escucha. Alguien que existía antes del primer rendimiento. Y que sigue existiendo después de cada jornada. Producir está bien. A veces es necesario, a veces es bonito. Pero producir es algo que haces, no algo que eres. Es una capa. Una capa útil, a menudo. Pero una capa. Y debajo hay alguien que no necesita justificarse con resultados. Si te llevas una sola idea hoy, que sea esta: Lo que produces es una parte pequeña de ti. Lo que eres estaba aquí antes, y seguirá cuando dejes de producir. Gracias por estar aquí.

Esto es un capítulo de un recorrido más largo

En Brillemos.org tienes 10 recorridos de 25 capítulos como este — una práctica contemplativa diaria para volver al silencio.

Empieza El verdadero yo completo

Gratis · Sin tarjeta · En 30 segundos

Otros capítulos del recorrido

Ver todos →
  1. 01

    Recordar: hay dos yo dentro de ti

    Re-introducción consciente. Diferencia entre máscara y self.

  2. 02

    El falso yo no es enemigo, es necesario

    Liberarse del odio al ego. El falso yo te protegió cuando hizo falta.

  3. 03

    Cómo se construyó tu falso yo

    Infancia: lo que se premió, lo que se castigó, lo que tuviste que esconder.

  4. 04

    El precio del falso yo

    Cansancio, necesidad de validación, pérdida de espontaneidad.

  5. 05

    El primer indicio del verdadero yo

    Momentos de paz inesperada: infancia, naturaleza, silencio, dolor.