El verdadero yo · Cap 8 / 25

Soltar la capa "lo que siento ahora"

Las emociones pasan; tú permaneces.

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10 minutos · meditación contemplativa · Busca un sitio tranquilo, si puedes

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Bienvenido. Vamos a un sitio íntimo hoy. A ese sitio donde a veces nos quedamos pegados a lo que estamos sintiendo. A esa frase que aparece sola, sin pedir permiso. "Estoy triste." Y enseguida, casi sin darnos cuenta, se convierte en otra cosa. "Soy una persona triste." Hoy vamos a mirar ese pequeño salto. Si te apetece, busca una postura cómoda. Recostado, sentado, como tú quieras. Deja caer el peso del cuerpo. Que los hombros bajen. Que la frente se afloje. Toma aire por la nariz. Suéltalo despacio por la boca. Otra vez. Y otra más. Aquí. Las emociones nos visitan todos los días. Algunas son ligeras. Otras llegan con peso. Alegría, miedo, ternura, irritación, vergüenza, ansiedad. Vienen, se quedan un rato, se van. Eso hacen siempre. Aunque a veces no lo parezca. El problema no es sentirlas. El problema es cuando una emoción se queda tanto rato que empezamos a creer que somos eso. Cuando "siento ansiedad" se convierte en "yo soy un ansioso". Cuando "siento tristeza" se convierte en "soy una persona triste, así soy yo". En ese pequeño salto, perdemos algo importante. Perdemos la distancia entre quien siente y lo que se siente. Si te apetece, imagina por un momento que tú eres una habitación. Una habitación tranquila, con buena luz. Las emociones son visitantes que entran por la puerta. Algunos visitantes son amables. Otros llegan dando un golpe. Algunos se quedan cinco minutos. Otros, una semana entera. Pero ninguno es la habitación. La habitación está antes y sigue estando después. Tú eres la habitación. No la emoción que está dentro ahora. Vamos a probar algo despacio. Trae a la mente una emoción difícil que hayas tenido últimamente. No la más dura. Una mediana. Una que reconozcas sin asustarte. ¿La tienes? No te pelees con ella. Solo nómbrala por dentro, con suavidad. "Esto es tristeza." O "esto es miedo." O "esto es cansancio." Lo que sea. Date cuenta de que estás nombrándola. Eso quiere decir que tú no eres exactamente eso. Tú estás aquí, mirándola. Permítele estar. No la empujes fuera. Tampoco te identifiques con ella. Solo déjala visitarte un rato. Como dejarías estar a un amigo que llega cansado. No le pides que se vaya. No te conviertes en él. Le ofreces un sitio. Quédate con la emoción unos segundos así. Sin pelearte. Sin abrazarte a ella tampoco. Solo mirándola. Y nota algo. Mientras la miras, ya no eres ella. Eres quien mira. Eso que mira es más grande que cualquier emoción que pase por dentro. Eso que mira es lo más tuyo que tienes. Y no se va cuando la tristeza se va. Ni cuando llega la siguiente. Si te llevas una sola idea hoy, que sea esta: Las emociones son visitantes, no inquilinos. Tú eres la habitación donde llegan, no la emoción que pasa por dentro. Gracias por estar aquí.

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Otros capítulos del recorrido

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  1. 01

    Recordar: hay dos yo dentro de ti

    Re-introducción consciente. Diferencia entre máscara y self.

  2. 02

    El falso yo no es enemigo, es necesario

    Liberarse del odio al ego. El falso yo te protegió cuando hizo falta.

  3. 03

    Cómo se construyó tu falso yo

    Infancia: lo que se premió, lo que se castigó, lo que tuviste que esconder.

  4. 04

    El precio del falso yo

    Cansancio, necesidad de validación, pérdida de espontaneidad.

  5. 05

    El primer indicio del verdadero yo

    Momentos de paz inesperada: infancia, naturaleza, silencio, dolor.