El verdadero yo · Cap 14 / 25

Lo que queda cuando todo se va

El testigo silencioso. La consciencia que observa.

0:00
10:00

10 minutos · meditación contemplativa · Busca un sitio tranquilo, si puedes

Leer este capítulo

El texto completo, por si prefieres leer o quieres volver a una frase

Bienvenido. Esta es una hora distinta. Vamos muy adentro. Más callados. Más despacio. A mirar lo que queda cuando todo lo demás se aparta. Si te apetece, busca una postura especialmente cómoda. Tumbado, si puedes. Si no, bien apoyado. Deja que el cuerpo se vuelva pesado. Que los hombros bajen del todo. Que la mandíbula se abra un poco. Toma aire por la nariz, lento. Suéltalo por la boca, más lento aún. Otra vez. Y otra más. Sin prisa. Sin tener que llegar a ningún sitio. Aquí. Vamos a hacer algo en silencio, juntos. Vamos a quitar capas, una a una. No de verdad. Solo en la imaginación. Como quien se prueba a apartar mantas para ver qué hay debajo. Si en algún momento te quedas dormido, está bien. No estás haciendo un examen. Estás descansando hacia dentro. Primero, suelta el cuerpo. Imagina que el cuerpo se queda apoyado donde está, respirando solo. Imagina que tu peso se reparte uniforme. Que la espalda se entrega entera a la superficie. Que el aire que entra ya no es tuyo. Es del cuarto entero, y vuelve. Y tú, suave, te apartas un paso de él. Sigues siendo tú. Sin contornos. Solo escuchando. Ahora suelta tu profesión, lo que haces. Lo que pone en tu firma de correo. Lo que dices cuando te preguntan a qué te dedicas. Déjalo a un lado. Un momento nada más. Sigues estando aquí. Suelta tus opiniones. Lo que crees, lo que defiendes, lo que rechazas. Déjalo todo en una mesa cercana. Sin tirarlo. Solo posado. Sigues estando aquí. Suelta también las emociones del día. La preocupación pequeña. La alegría reciente. El cansancio que traías. Déjalas pasar, como nubes que cruzan delante de una ventana abierta. Sigues estando aquí. Suelta los recuerdos. Los buenos. Los duros. Los confusos. Imagina que se posan suavemente, como hojas, alrededor de ti. Sigues estando aquí. Y ahora, no hagas nada. Deja que se forme un silencio más ancho. Un silencio que no es ausencia de ruido. Es presencia de algo más hondo. Se va abriendo solo, si no lo empujas. Como cuando el agua se posa y el fondo se ve claro. Quédate ahí, sin pedirle nada. Y ahora pregúntate, sin buscar respuesta con la cabeza: ¿qué es lo que queda? No hace falta que lo nombres. No hace falta que lo entiendas. Solo nota. Hay alguien dentro de ti que estaba mirando todo. El cuerpo, la profesión, las opiniones, las emociones, los recuerdos. Alguien los miraba pasar. Ese alguien sigue aquí. No se ha ido cuando soltaste el resto. No tiene forma. No tiene edad. No tiene etiqueta. No tiene preferencias. No quiere nada de ti. No te corrige. No te aplaude. Mira como mira un cielo. Sin enjuiciar lo que pasa por delante. No le hace falta entender para acompañarte. Estaba antes de las palabras. Estará después. Es lo más quieto que hay en ti. Y a la vez, lo más vivo. Solo está. Eso es lo más nuclear que eres. Una presencia silenciosa. Una consciencia desnuda, que lleva contigo toda la vida. Hay quien lo ha llamado el yo verdadero. Es esto. Lo que estás tocando ahora. Estuvo cuando eras pequeño y mirabas la luz por una ventana. Estuvo en los días felices. Estuvo en los días difíciles. Mira ahora. No se desgasta. No envejece igual que el cuerpo. No se mancha con lo que ha visto. Solo mira. Permítete reposar ahí, sin moverte, sintiendo que por fin estás en casa dentro de ti. Quédate ahí. Todo lo que quieras. Sin hacer nada. Sin pedir nada. Esa quietud no la fabricas tú. Ya estaba. Solo te has acercado. Cuando estés listo, deja que vuelvan las capas, suave. Los recuerdos, las emociones, las opiniones, la profesión, el cuerpo. Todo cabe. Pero ahora ya sabes que detrás de todo eso hay alguien. Y ese alguien eres tú, en lo más hondo. Si te llevas una sola idea hoy, que sea esta: Dentro de ti hay un testigo silencioso. Llevaba contigo toda la vida. No tienes que construirlo. Solo aprender a escucharlo. Gracias por estar aquí.

Esto es un capítulo de un recorrido más largo

En Brillemos.org tienes 10 recorridos de 25 capítulos como este — una práctica contemplativa diaria para volver al silencio.

Empieza El verdadero yo completo

Gratis · Sin tarjeta · En 30 segundos

Otros capítulos del recorrido

Ver todos →
  1. 01

    Recordar: hay dos yo dentro de ti

    Re-introducción consciente. Diferencia entre máscara y self.

  2. 02

    El falso yo no es enemigo, es necesario

    Liberarse del odio al ego. El falso yo te protegió cuando hizo falta.

  3. 03

    Cómo se construyó tu falso yo

    Infancia: lo que se premió, lo que se castigó, lo que tuviste que esconder.

  4. 04

    El precio del falso yo

    Cansancio, necesidad de validación, pérdida de espontaneidad.

  5. 05

    El primer indicio del verdadero yo

    Momentos de paz inesperada: infancia, naturaleza, silencio, dolor.