El verdadero yo · Cap 13 / 25

El nombre, las etiquetas, la biografía

Te llamarías otra cosa y seguirías siendo tú.

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10 minutos · meditación contemplativa · Busca un sitio tranquilo, si puedes

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Bienvenido. Vamos a un sitio íntimo hoy. A mirar algo que llevas puesto desde el primer día. Tu nombre. Acomódate sin esfuerzo. Que el cuerpo encuentre su sitio. Afloja la frente. Afloja los hombros. Una respiración honda. Una salida calmada. Otra. Aquí. Te llamas como te llamas. Alguien lo decidió antes de que tuvieras voz. Quizá te gusta. Quizá nunca lo pensaste. Quizá habrías elegido otro. Tu nombre te ha acompañado siempre. Y, sin embargo, no es exactamente tú. Imagina por un momento que hubieras nacido en otro país. Con otro idioma. Otros sonidos. Te llamarías de otra forma. Y seguirías siendo tú. El que mira por la ventana. El que se conmueve con una canción. El que tiene esa risa. El nombre habría cambiado. Lo de dentro, no. Y al lado del nombre fueron llegando las etiquetas. Tu profesión. Tu rol en la familia. Tu estado civil. Tu nacionalidad. Tu generación. Tus aficiones. Son útiles. Sirven para que los demás te ubiquen. Sirven incluso para que tú te ubiques. Pero ninguna de esas etiquetas, ni todas juntas, agotan quién eres. Hoy, por un instante, vamos a probar a soltarlas. Solo por un rato. Como se deja el abrigo en una silla al entrar a casa. Si te apetece, repite por dentro tu nombre completo. Despacio. Una vez. Nota lo que aparece. Recuerdos, afectos, cansancios. Y ahora deja el nombre a un lado, suave. Como una prenda que ya no necesitas mientras descansas. ¿Qué queda? Alguien que respira. Alguien que escucha esta voz. Alguien que está aquí, sin etiqueta, sin profesión, sin rol. Solo presencia desnuda. Eso también eres tú. Quizá más tú que el nombre. Ahora prueba a soltar también las etiquetas. "Yo soy lo que hago." Déjalo en la silla. "Yo soy el rol que ocupo en mi familia." Déjalo en la silla. "Yo soy mis aficiones, mis opiniones, mi historia." Déjalo en la silla. Sin negar nada. Sin tirar nada al suelo. Solo apartado un momento, para mirar lo que hay debajo. Y debajo, en silencio, sigue habiendo alguien. El mismo que estaba a los cinco años. El mismo que estará dentro de muchos. Cuando vuelvas a tu día, tu nombre seguirá ahí. Las etiquetas seguirán ahí. Las vas a necesitar para vivir, y está bien. Pero ahora sabes algo nuevo. Son ropa, no piel. Útiles. No definitivas. Si te llevas una sola idea hoy, que sea esta: Tu nombre te acompaña. Tus etiquetas te ubican. Pero debajo de todo eso hay alguien. Y ese alguien es lo que más eres. Gracias por estar aquí.

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  1. 01

    Recordar: hay dos yo dentro de ti

    Re-introducción consciente. Diferencia entre máscara y self.

  2. 02

    El falso yo no es enemigo, es necesario

    Liberarse del odio al ego. El falso yo te protegió cuando hizo falta.

  3. 03

    Cómo se construyó tu falso yo

    Infancia: lo que se premió, lo que se castigó, lo que tuviste que esconder.

  4. 04

    El precio del falso yo

    Cansancio, necesidad de validación, pérdida de espontaneidad.

  5. 05

    El primer indicio del verdadero yo

    Momentos de paz inesperada: infancia, naturaleza, silencio, dolor.