El verdadero yo · Cap 11 / 25

Soltar la capa "lo que perdí"

Las pérdidas tampoco te definen, aunque hayan pesado mucho.

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Para después de escuchar

Mañana, solo si te apetece, dedica un momento tranquilo a algo que perdiste y que ya puedes mirar sin que te arrastre. Nómbralo con respeto, y luego nota quién lo está mirando: alguien que sigue aquí, respirando. Tú no eres la pérdida; eres quien la sostiene.

Algo diminuto para llevarte al día. Sin prisa, sin obligación.

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Bienvenido. Antes de empezar, una palabra de cuidado. Si tienes una pérdida muy fresca, una que todavía te corta el aliento al nombrarla, este capítulo quizá no sea el momento. Vuelve cuando puedas mirarla sin que te arrastre. No hay prisa. Si decides quedarte, vamos a entrar con suavidad. Acomódate como puedas. Que el cuerpo se sienta sostenido por lo que esté debajo. Suelta los hombros sin obligarlos a bajar. Solo invitarlos. Una respiración honda. Una salida lenta. Otra, si quieres. Aquí. Casi todos cargamos con una lista silenciosa. Personas que se fueron. Trabajos que terminaron. Lugares que ya no existen como existieron. Etapas que cerraron sin despedida. A veces, sin darnos cuenta, esa lista empieza a definirnos. "Soy el que perdió a aquella persona." "Soy el que tuvo que dejar aquel lugar." "Soy lo que ya no soy." Y la pérdida, que era algo que te pasó, se va volviendo poco a poco algo que crees ser. Hoy vamos a mirar eso, con mucho cuidado. Sin negar nada. Sin minimizar nada. Las pérdidas pesaron. Algunas pesan todavía. Eso es verdad y se queda. Pero hay otra verdad, más callada, que conviene escuchar también. Lo que se fue no agotó tu ser. Si te apetece, trae a la mente una pérdida. No la más grande. Una cualquiera. La que aparezca sola. No la pienses. Solo déjala estar ahí, como una foto vieja apoyada en una mesa. Y respira. Nota cómo la pérdida ocupa un lugar dentro de ti. Tiene forma. Tiene peso. Tiene historia. Y ahora, sin empujarla, fíjate en otra cosa. Hay alguien que la está mirando. Hay alguien que sigue aquí, respirando, sintiendo, capaz de evocar. Ese alguien eres tú. Tú no eres la pérdida. Tú eres quien la sostiene. Eso es muy distinto. Lo que se fue dejó un hueco, sí. Pero el hueco no es todo lo que hay dentro de ti. Alrededor del hueco hay vida nueva creciendo, en silencio, casi sin que lo notes. Conversaciones recientes. Pequeñas alegrías. Personas que sí siguen. Mañanas que ocurren igual. Una pérdida puede marcar un capítulo entero de tu vida. Pero tu vida tiene más capítulos de los que cualquier pérdida puede llenar. Y dentro de ti hay algo que estaba antes de la pérdida. Algo que estuvo durante. Algo que sigue ahora. Ese fondo silencioso también eres tú. Quizá lo más tuyo. Quédate un momento más en silencio. Honra lo que se fue. Sin prisa. Y nota lo que aún late. Si te llevas una sola idea hoy, que sea esta: Las pérdidas marcaron tu vida. Pero no son tu nombre. Lo que se fue dejó espacio. Y en ese espacio sigues tú, entero, respirando. Gracias por estar aquí.

Esto es un capítulo de un recorrido más largo

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