El verdadero yo · Cap 22 / 25

El verdadero yo en el dolor físico

Cuando el cuerpo grita. El que escucha al cuerpo, ¿quién es?

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10 minutos · meditación contemplativa · Busca un sitio tranquilo, si puedes

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Bienvenido. Hoy vamos a hablar de algo que tiene casi todo el mundo, y casi nadie escucha bien. El cuerpo. Y, dentro del cuerpo, lo que más rechazamos: el dolor. Si te apetece, busca una postura cómoda. Especialmente hoy, una que respete cualquier molestia que traigas. Si algo te duele, no lo fuerces. Acomódate como puedas. Deja que los hombros bajen. Que la mandíbula se suelte. Toma aire por la nariz. Suéltalo despacio por la boca. Otra vez. Sin dirigir nada. Solo notando. Hay días en que el cuerpo duele. Una jaqueca. Un lumbago. Algo que llevas hace tiempo y vuelve. Y la primera reacción casi siempre es la misma. Enfado. Otra vez no. No tengo tiempo para esto. Cállate. El falso yo se enfada con el cuerpo. Lo trata como un empleado que rinde poco. Le exige seguir. Lo silencia con una pastilla rápida y vuelta al trabajo. A veces hace falta la pastilla, claro. Esto no va de no medicarse. Va de algo más sutil. Va de cómo te relacionas con el cuerpo cuando habla. Porque el cuerpo, cuando duele, está diciendo algo. A veces dice algo simple. He dormido mal. He cargado mucho. Tengo hambre. A veces dice algo más profundo. Llevo meses tenso. Hay algo que no quiero mirar. Estoy cargando lo que no es mío. Hoy, si te apetece, vamos a hacer una práctica corta. Lleva la atención al sitio del cuerpo que más nota algo ahora. No tiene que ser dolor fuerte. Puede ser una pequeña molestia. Un cuello cargado. Una mandíbula apretada. Un estómago revuelto. Cualquier cosa. Y, en lugar de querer que se vaya, quédate ahí un momento. Como quien se sienta al lado de alguien que llora. Sin arreglar. Sin huir. Solo presencia. Respira hacia esa zona, si puedes. Como si el aire la rozara por dentro. Y, ahora, una pregunta. El que escucha al cuerpo, ¿quién es? Porque tú no eres solo el dolor. Si fueras solo el dolor, no podrías observarlo. Hay alguien dentro de ti que mira el dolor con calma. Que lo acompaña. Ese que mira es más profundo que el dolor. Ese que mira no se rompe cuando algo te duele. Vuelve un momento al cuerpo. Quizá la molestia sigue igual. Quizá ha cambiado un poco. Quizá no. No importa. Lo que importa es que has estado con ella, en lugar de contra ella. Y eso, repetido en el tiempo, cambia la relación entera con tu cuerpo. El cuerpo deja de ser un enemigo. Se vuelve, despacio, un compañero. Que a veces cojea. Que a veces protesta. Que a veces te avisa de cosas importantes. Si te llevas una sola idea hoy, que sea esta: el que escucha al cuerpo no es el cuerpo, y ese que escucha no se rompe. Gracias por estar aquí.

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Otros capítulos del recorrido

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  1. 01

    Recordar: hay dos yo dentro de ti

    Re-introducción consciente. Diferencia entre máscara y self.

  2. 02

    El falso yo no es enemigo, es necesario

    Liberarse del odio al ego. El falso yo te protegió cuando hizo falta.

  3. 03

    Cómo se construyó tu falso yo

    Infancia: lo que se premió, lo que se castigó, lo que tuviste que esconder.

  4. 04

    El precio del falso yo

    Cansancio, necesidad de validación, pérdida de espontaneidad.

  5. 05

    El primer indicio del verdadero yo

    Momentos de paz inesperada: infancia, naturaleza, silencio, dolor.