Gratitud · Cap 7 / 25

El techo, la cama, la intimidad

Tres lujos invisibles. Frente a millones que duermen sin ellos.

0:00
10:00

10 minutos · meditación contemplativa · Busca un sitio tranquilo, si puedes

Leer este capítulo

El texto completo, por si prefieres leer o quieres volver a una frase

Bienvenido. Antes de empezar, deja que el cuerpo se asiente. Sin más. Mira un momento donde estás ahora. Hay tres cosas ahí que llamarías "normales", pero que en realidad son tres lujos. Tres lujos tan verdaderos que no parecen lujos, porque están ahí todos los días. Y casi nadie los mira. Acomódate como prefieras. Suelta los hombros. Suelta la cara. Respira hondo, una vez. Suéltalo despacio. Otra vez. Sin pedir nada. Aquí. Empezamos por el primero. Un techo. Ahora mismo, si estás escuchando esto, hay algo sobre tu cabeza. Una pared, una habitación, una casa, un coche, un sitio. Algo que te protege de la lluvia. Del frío. Del miedo a no saber dónde pasar la noche. Eso no es poco. Hay millones de personas, ahora mismo, sin un techo encima. Personas que no saben dónde dormirán esta noche. Personas a las que no se les ocurriría sentarse, en silencio, a agradecer nada, porque están sobreviviendo. Tú estás bajo techo. A salvo, hasta cierto punto. Y eso, casi nunca lo agradeces. Lo das por hecho. Como si te lo debieran. Pero nadie te lo debe. Es un regalo enorme que te sigue llegando cada día, sin que tú tengas que hacer nada para que llegue. Quédate con eso un momento. Hay un techo encima de ti. Ahora. Pasamos al segundo. Una cama. Esta noche, cuando termine el día, habrá un sitio donde te tumbarás. Una cama, un sofá, un colchón en el suelo, lo que sea. Pero algo donde tu cuerpo podrá soltar el peso del día. Donde podrás cerrar los ojos sin tener miedo. Donde te recibirá algo blando. Hay personas que no. Hay personas que esta noche dormirán sentadas, o en la calle, o despiertas en un cuarto que no es suyo. Tu cama es un milagro silencioso que te espera cada noche. Y mañana, cuando te despiertes, otra vez. Y otra. Sin pedirte nada. Y aún hay un tercer lujo. Quizá el más grande. La intimidad. La posibilidad de cerrar una puerta y estar a solas. De llorar sin que nadie te vea, si lo necesitas. De pensar en voz baja sin que nadie te interrumpa. De ducharte sin testigos. De ser, durante un rato, solo tú. La intimidad es algo que millones de personas no tienen. Personas que viven hacinadas. En cárceles, en campos, en cuartos compartidos por seis. En situaciones donde no hay un solo metro de privacidad. La intimidad, cuando no la tienes, se vuelve una herida. Tú la tienes. Casi siempre. Casi sin saberlo. Y eso te permite oír esta voz tranquila, ahora, sin que nadie te moleste. Tres lujos: techo, cama, intimidad. Probablemente los tres ahora mismo. Quédate un momento en silencio con eso. No hace falta sentir culpa por tenerlos. La culpa no agradece. La culpa pesa. Lo que ablanda es otra cosa. Reconocer, sin más. "Ah. Tengo un techo. Tengo una cama. Tengo un sitio donde estar a solas." Esa frase, en silencio, hace algo. Te quita un poco la queja del día. Te recuerda que vives mejor de lo que sueles notar. Sin necesitar más. Sin merecerlo más que nadie. Solo, simplemente, teniéndolo. Y un día, cuando algo de esto te falte por un rato, lo entenderás de otra manera. Ese día desearás haberlo agradecido cuando lo tenías. Vamos a quedarnos un momento más. Si quieres, mira a tu alrededor. Donde estás ahora. El techo encima. La cama o el sofá esperándote. El cuarto que te deja estar contigo. No hace falta nada más. Si te llevas una sola idea hoy, que sea esta: Los lujos verdaderos casi nunca se ven. Están tan cerca que se vuelven invisibles. Pero ahí están. Sosteniéndote sin pedirte nada. Hoy, por un instante, los hemos mirado. Y eso ya es bastante. Gracias por estar aquí.

Esto es un capítulo de un recorrido más largo

En Brillemos.org tienes 10 recorridos de 25 capítulos como este — una práctica contemplativa diaria para volver al silencio.

Empieza Gratitud completo

Gratis · Sin tarjeta · En 30 segundos

Otros capítulos del recorrido

Ver todos →
  1. 01

    ¿Qué es agradecer de verdad?

    Distinción gratitud vs optimismo forzado vs deuda. Primera práctica diminuta.

  2. 02

    El reflejo automático de lo que falta

    La mente busca lo ausente. Notar el catálogo interno de quejas.

  3. 03

    Tres cosas al despertar

    Antes de mirar el móvil: tres cosas pequeñas que ya están bien.

  4. 04

    Agradecer al cuerpo que trabaja sin pedirlo

    Corazón, pulmones, órganos invisibles. Reconocer lo que late por ti.

  5. 05

    Agradecer a los sentidos

    Ver, oír, oler, tocar, saborear. Lo que millones darían por tener.