Gratitud · Cap 17 / 25

Lo que no hiciste mal hoy

La gratitud por lo que no estropeaste. Es real.

0:00
10:00

10 minutos · meditación contemplativa · Busca un sitio tranquilo, si puedes

Leer este capítulo

El texto completo, por si prefieres leer o quieres volver a una frase

Bienvenido. Hay una forma de bien que casi nadie ve. La forma del bien que consiste en no hacer. Mirar lo que NO has hecho mal hoy. Si te apetece, busca una postura cómoda. Sentado, recostado. Como te quede mejor. Solo deja que el cuerpo se afloje un poco. Que los hombros bajen. Que la mandíbula se suelte. Y, si quieres, toma aire por la nariz. Suéltalo despacio por la boca. Otra vez. Y otra más. Sin dirigir nada. Solo notando. Aquí. Es un ejercicio raro al principio. Casi suena a trampa. Como si fuera trampa darse mérito por algo que ni siquiera ocurrió. Pero quédate aquí. Porque hay una gratitud verdadera que vive en las cosas que NO han pasado. Empezamos por algo concreto. Hoy, en algún momento, podías haber dicho algo hiriente a alguien. Y no lo dijiste. Quizá te lo callaste. Quizá lo pensaste, lo masticaste, y no salió. Eso cuenta. Hoy, en algún momento, alguien hizo algo que te molestó. Y podías haber reaccionado mucho peor de lo que reaccionaste. Y no lo hiciste. Bajaste el tono. Mediste la respuesta. O simplemente respiraste antes de contestar. Eso cuenta. Hoy podías haber roto algo. Y no lo rompiste. Podías haber bebido más de la cuenta. Y no lo hiciste. Podías haber mandado un mensaje del que te ibas a arrepentir. Y no lo mandaste. Podías haber pegado un grito al niño, al cliente, al pariente, a quien fuera. Y aguantaste. Podías haber soltado la queja que llevabas dentro. Y la dejaste pasar. Podías haber tirado un proyecto a la basura. Y no lo tiraste. Podías haber dicho que sí a algo a lo que tenías que decir que no. Y dijiste que no. Podías haber empezado una pelea por nada. Y no la empezaste. Cosas que no pasaron. Cosas que NO hiciste mal. Cosas que no se cuentan en ningún sitio. Cosas por las que nadie te dará una medalla. Pero cosas reales. Porque cada vez que NO haces algo mal, evitas un daño. Un daño a ti. Un daño a otro. Un daño al día. Y eso es trabajo. Trabajo invisible que llevamos haciendo cada día sin darnos cuenta. Conteniéndonos. Decidiendo respirar. Decidiendo no escalar. Decidiendo no soltar lo más fácil. La parte de ti que se contiene también merece un reconocimiento. Si te apetece, ahora, en silencio, busca una. Una cosa que hoy podías haber hecho mal y no hiciste. Una. La que te venga. No hace falta una decisión heroica. Puede ser que callaras una crítica. Que no rompieras algo que estaba a punto de romperse. Que respiraras antes de contestar. Cuando la tengas, quédate con ella un momento. Y dile, en silencio: "Eso, hoy, también lo he hecho bien." "No lo dije. No lo rompí. No lo destrocé." "Y eso cuenta." Esto suena pequeño. Pero piensa en cuántos días, en cuántos años, no has dejado que se rompiera algo que estaba a punto de romperse. Por contención. Por madurez. Por afecto, a veces. Por agotamiento, otras. Pero contuviste. Y por eso, lo que hoy vives todavía existe. Hay relaciones, familias, amistades, trabajos, vidas enteras, que siguen aquí porque alguien, en algún momento, NO hizo lo que estaba a punto de hacer. Y ese alguien, muchas veces, has sido tú. Y nadie te ha dicho gracias. Quizá hoy, por fin, te lo dices tú. Te propongo, para llevar, algo muy pequeño. Esta noche, antes de dormir, además de pensar en lo que hiciste bien, piensa también en una cosa que NO hiciste mal. Una contención. Un morderse la lengua. Una respiración antes de hablar. Sin meterla en una lista, sin convertirlo en tarea. Solo, en silencio, decirle a esa parte de ti: "Te he visto. Gracias." La parte de ti que se contiene rara vez recibe nombre. Y lleva años sosteniéndote. Quédate un momento más aquí. Con esa cosa pequeña en la mente. Esa cosa que no pasó. Que no salió de tu boca. Que no estropeó nada. Y que, gracias a eso, te ha permitido llegar entero a este momento. Si te llevas una sola idea hoy, que sea esta: También se cuenta lo que no estropeaste. La contención es un trabajo silencioso que llevas haciendo cada día. Y se merece, alguna vez, un gracias. Gracias por estar aquí.

Esto es un capítulo de un recorrido más largo

En Brillemos.org tienes 10 recorridos de 25 capítulos como este — una práctica contemplativa diaria para volver al silencio.

Empieza Gratitud completo

Gratis · Sin tarjeta · En 30 segundos

Otros capítulos del recorrido

Ver todos →
  1. 01

    ¿Qué es agradecer de verdad?

    Distinción gratitud vs optimismo forzado vs deuda. Primera práctica diminuta.

  2. 02

    El reflejo automático de lo que falta

    La mente busca lo ausente. Notar el catálogo interno de quejas.

  3. 03

    Tres cosas al despertar

    Antes de mirar el móvil: tres cosas pequeñas que ya están bien.

  4. 04

    Agradecer al cuerpo que trabaja sin pedirlo

    Corazón, pulmones, órganos invisibles. Reconocer lo que late por ti.

  5. 05

    Agradecer a los sentidos

    Ver, oír, oler, tocar, saborear. Lo que millones darían por tener.