Gratitud · Cap 12 / 25

La pareja, o el haber tenido pareja

La compañía elegida. Sus aristas. El milagro de coincidir.

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10 minutos · meditación contemplativa · Busca un sitio tranquilo, si puedes

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Bienvenido. Hoy vamos a un sitio diminuto. Y, a la vez, fácil de olvidar. La pareja. O, si no estás en pareja ahora, el haber tenido pareja en algún momento. O incluso, el haber tenido relaciones que importaron, aunque no se llamasen así. Si te apetece, ponte cómodo. Que el cuerpo se afloje. Que la respiración baje un punto. Una inspiración por la nariz. Una exhalación lenta. Otra más. Aquí. Vamos a hacer un ejercicio sencillo. Si ahora mismo compartes tu vida con alguien, lleva a esa persona a la mente. Si no, lleva a alguien con quien la compartiste en algún momento importante. Quédate con su cara un instante. Sin pedirte nada en concreto. Solo verla. Hay algo que se nos olvida con el tiempo. Y es lo siguiente. Esa persona y tú llegasteis a vuestras vidas desde dos historias enteras. Cada uno con miles de cosas pasadas. Cada uno con sus heridas, sus risas, sus padres, sus miedos, sus victorias pequeñas. Y, sin embargo, hubo un momento en que vuestros caminos se cruzaron. Piensa en cuántas cosas tuvieron que pasar para que coincidierais. Que estuvierais en ese sitio. Ese día. A esa hora. Que uno mirara y el otro respondiera. Que después se viera otra vez. Y otra. Cualquiera de esos pasos podía no haber ocurrido. Y, sin embargo, ocurrió. Eso, mirado con calma, es un milagro pequeño. Tú llamarías "casualidad" a algo que se parece mucho a un regalo. Vivir al lado de otro ser humano, durante un tiempo o durante muchos años, es una de las cosas más raras y más bonitas que se pueden hacer. Y casi siempre se nos olvida. Porque las parejas, con el tiempo, se vuelven invisibles. Empezamos a verlas como muebles familiares. Como una rutina más. Olvidamos que ese ser humano que tienes al lado tiene un mundo entero dentro. Un mundo que tú no conoces del todo. Un mundo que nadie más conoce. Y aun así, ese mundo, decidió, en algún momento, caminar a tu lado. Eso no es poco. Hoy queremos reconocer eso. Sin idealizar. Sin negar que las parejas son difíciles, que tienen aristas, que a veces decepcionan, que a veces duelen. Sin tener que dar la imagen de que todo es perfecto, porque ninguna lo es. Pero, debajo de eso, hay algo que conviene mirar. La compañía elegida. Esa persona te elige cada día. Igual que tú a ella, aunque no os lo digáis. Cada mañana, los dos podríais despertar y decidir otra cosa. Y no. Os quedáis. Sin firmas. Sin ceremonias. Solo, en silencio, eligiendo. Eso es un sí callado que se renueva todo el rato. Y casi nadie lo agradece. Te propongo algo, si te apetece. Esta semana, sin avisar, sin solemnidad, dile a tu pareja una cosa pequeña. No tiene que ser un discurso. Solo, en algún momento del día, una frase. "Me gusta vivir contigo." "Me alegro de haberte conocido." "Gracias por estar." Aunque os hayáis enfadado esta mañana. Aunque haya cosas pendientes. La frase no anula nada. Solo añade. Si no estás en pareja ahora, lleva a la mente a alguien con quien lo estuviste y que te enseñó algo importante. Aunque la cosa terminara mal. Aunque haya dolor. Hay algo dentro de esa historia que sigue siendo tuyo. Algo que aprendiste. Algo que vives ahora que no vivirías sin haber pasado por allí. Esa persona, sin saberlo, hizo algo por ti. Y dentro, en silencio, también se le puede decir gracias. Sin volver a llamarla. Sin reabrir nada. Solo, reconocer. "Me ayudaste a ser quien soy ahora. Aunque no salió, gracias." Eso libera algo viejo, dentro de ti. Una rabia que ya no tiene sitio. Un rencor que pesaba sin que lo notaras. Y queda, en su lugar, algo más sereno. Quédate un momento aquí. Si quieres, con esa cara en la mente. La actual. O la pasada. Sin hacer nada. Solo, agradeciéndole, en silencio, el haber estado. Si te llevas una sola idea hoy, que sea esta: Que dos vidas se hayan cruzado nunca es banal. Mientras dura, es un sí callado renovado cada día. Y cuando termina, sigue habiendo algo dentro que merece, también, un gracias. Gracias por estar aquí.

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  1. 01

    ¿Qué es agradecer de verdad?

    Distinción gratitud vs optimismo forzado vs deuda. Primera práctica diminuta.

  2. 02

    El reflejo automático de lo que falta

    La mente busca lo ausente. Notar el catálogo interno de quejas.

  3. 03

    Tres cosas al despertar

    Antes de mirar el móvil: tres cosas pequeñas que ya están bien.

  4. 04

    Agradecer al cuerpo que trabaja sin pedirlo

    Corazón, pulmones, órganos invisibles. Reconocer lo que late por ti.

  5. 05

    Agradecer a los sentidos

    Ver, oír, oler, tocar, saborear. Lo que millones darían por tener.