Lactancia y alimentación

Mastitis: causas, tratamiento y cómo prevenirla

Equipo Brillemos · · 8 min de lectura
Mastitis: causas, tratamiento y cómo prevenirla

La mastitis es una inflamación del tejido mamario que puede acompañarse o no de infección bacteriana, y que afecta a aproximadamente un 10-33 % de las mujeres lactantes, según la Academia de Medicina de Lactancia Materna (ABM, por sus siglas en inglés). Aunque históricamente se ha tratado de forma genérica con antibióticos, la evidencia actual —liderada por investigadoras como la microbióloga española Leónides Fernández y la consultora IBCLC Alba Padró, fundadora de LactApp— distingue claramente entre obstrucción, mastitis inflamatoria y mastitis infecciosa, y el tratamiento varía significativamente según el caso.

Este artículo recoge la evidencia más actual para que puedas identificar qué te ocurre, actuar a tiempo y, sobre todo, saber que la mastitis no tiene por qué significar el fin de la lactancia.

Situación Síntomas principales ¿Fiebre? ¿Antibiótico?
Ingurgitación Pecho tenso, caliente, bilateral Raramente No
Obstrucción de conducto Bulto localizado, dolor focal, sin malestar general No o febrícula No (habitualmente)
Mastitis inflamatoria Zona roja, caliente, dolor intenso, malestar general Sí (>38,5 °C) No necesariamente
Mastitis infecciosa Síntomas inflamatorios + no mejora en 24-48 h
Absceso mamario Masa fluctuante, dolor intenso, fiebre alta Sí + drenaje

¿Qué causa la mastitis?

La mastitis se produce cuando la leche se acumula en el tejido mamario y genera una respuesta inflamatoria. Las causas más frecuentes son:

  • Vaciado incompleto del pecho: por mal agarre del bebé, tomas infrecuentes, saltarse tomas nocturnas o uso inadecuado del sacaleches.
  • Presión externa sobre el pecho: sujetadores con aros, cinturón de seguridad, dormir boca abajo, portear con mochilas que comprimen.
  • Grietas en el pezón: pueden ser puerta de entrada para bacterias (especialmente Staphylococcus aureus).
  • Estrés y fatiga: reducen la respuesta inmunitaria y dificultan la bajada de la leche.
  • Disbiosis mamaria: un desequilibrio en la microbiota de la glándula mamaria, estudiado en profundidad por el equipo de Juan Miguel Rodríguez en la Universidad Complutense de Madrid.

Alba Padró, en su guía clínica de LactApp, insiste en que «la mastitis no es culpa de la madre. Es una complicación frecuente, tratable y prevenible si se entienden sus mecanismos».

¿Cómo diferenciar una obstrucción de una mastitis?

La obstrucción es un paso previo a la mastitis. Se manifiesta como un bulto duro y doloroso en una zona del pecho, sin fiebre ni malestar general. Si se resuelve a tiempo, no progresa a mastitis.

La mastitis añade signos inflamatorios sistémicos: fiebre, escalofríos, malestar general semejante a una gripe, y una zona del pecho roja, caliente y muy dolorosa. Si la fiebre supera los 38,5 °C durante más de 24 horas o aparecen estrías rojas en el pecho, es prioritario consultar con un profesional.

Carlos González, en Un regalo para toda la vida, recuerda que «la mastitis se trata amamantando más, no menos. La leche no está contaminada; el bebé puede y debe seguir mamando del pecho afectado».

¿Cuál es el protocolo de actuación actualizado?

El protocolo que recomienda Alba Padró y que sigue las directrices de la ABM (protocolo clínico n.º 36, revisado en 2022) es:

Primeras 12-24 horas (manejo conservador):

  1. No dejar de amamantar del pecho afectado. Ofrecer ese pecho primero.
  2. Vaciado eficaz: revisar el agarre del bebé. Si no vacía bien, completar con extracción manual o sacaleches.
  3. Aplicar frío entre tomas (20 minutos, con protección). El frío reduce la inflamación. El calor antes de la toma puede facilitar la salida de leche, pero no debe aplicarse de forma prolongada.
  4. Antiinflamatorios: ibuprofeno (compatible con lactancia) es el tratamiento de primera línea. Reduce inflamación y dolor.
  5. Reposo: la mastitis es una señal del cuerpo para parar. Delegar todo lo posible.
  6. Masaje suave en la dirección del pezón solo si no aumenta el dolor. Los masajes agresivos pueden empeorar la inflamación.

Si no mejora en 24-48 horas:

  • Consultar con el profesional sanitario. Probable indicación de cultivo de leche y antibiótico (amoxicilina-clavulánico o cloxacilina, compatibles con lactancia según e-lactancia.org).
  • Descartar absceso mamario mediante ecografía si hay masa fluctuante.

Si hay sospecha de disbiosis mamaria (mastitis subaguda):

  • Dolor profundo, punzante, tipo «cristales» o «agujas», sin signos inflamatorios externos.
  • Cultivo de leche con recuento elevado de bacterias.
  • Tratamiento con probióticos específicos (Lactobacillus fermentum, Lactobacillus salivarius) según la investigación de Juan Miguel Rodríguez.

¿Se puede seguir dando el pecho con mastitis?

Sí, y de hecho es lo recomendado. La leche del pecho con mastitis es segura para el bebé. Dejar de amamantar puede empeorar la situación al aumentar la retención de leche. La única excepción es el absceso drenado quirúrgicamente, en cuyo caso se seguirán las indicaciones del cirujano.

¿Cómo prevenir la mastitis?

  • Lactancia a demanda: sin horarios rígidos, sin limitar la duración de las tomas.
  • Agarre correcto: revisarlo con una consultora IBCLC si hay dolor o grietas.
  • Evitar presión sobre el pecho: ropa holgada, dormir de lado.
  • No saltarse tomas bruscamente: si necesitas espaciar tomas, hacerlo de forma gradual.
  • Gestión del estrés: descansar, pedir ayuda, no intentar hacerlo todo.
  • Probióticos mamarios: la evidencia sugiere que pueden reducir la recurrencia en mujeres con historial de mastitis.

¿Cuándo la mastitis puede acabar con la lactancia?

La mastitis rara vez obliga a destetar. Sin embargo, el dolor repetido, el miedo a la recurrencia y la falta de apoyo profesional hacen que muchas mujeres abandonen la lactancia tras una mastitis. Esto no es un fracaso: es una decisión legítima tomada en circunstancias difíciles.

Si deseas continuar con la lactancia tras una mastitis, buscar apoyo de una consultora IBCLC puede ser determinante. En Brillemos.org entendemos que las decisiones sobre lactancia pueden generar tensión en la pareja, y nuestra IA mediadora está disponible para ayudar a comunicar necesidades y buscar soluciones conjuntas.

Preguntas frecuentes

¿La mastitis siempre necesita antibióticos? No. La mastitis inflamatoria (sin infección bacteriana) se trata con vaciado eficaz, ibuprofeno y reposo. Solo si los síntomas persisten más de 24-48 horas o empeoran se valora el antibiótico.

¿Puedo tomar ibuprofeno si estoy dando el pecho? Sí. El ibuprofeno es compatible con la lactancia según e-lactancia.org (riesgo muy bajo). Es el antiinflamatorio de elección en la mastitis.

¿Qué hago si tengo mastitis recurrentes? Consulta con una IBCLC para revisar el agarre y el vaciado. Solicita un cultivo de leche para descartar disbiosis. Valora el uso de probióticos mamarios específicos.

¿La mastitis puede aparecer si no doy el pecho? Sí, aunque es mucho menos frecuente. Puede ocurrir durante la ingurgitación postparto en mujeres que no amamantan, o en contextos no relacionados con la lactancia.

¿Cuánto tarda en curarse una mastitis? Con tratamiento adecuado, los síntomas suelen mejorar en 48-72 horas. La resolución completa puede llevar una semana. Si no hay mejoría en 48 horas, consulta de nuevo con tu profesional sanitario.

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