Lactancia y alimentación

Frenillo lingual en bebés: cómo detectarlo y qué hacer

Equipo Brillemos · · 7 min de lectura
Frenillo lingual en bebés: cómo detectarlo y qué hacer

El frenillo lingual (anquiloglosia) es una variación anatómica congénita en la que el frenillo —la membrana que une la lengua con el suelo de la boca— es más corto, grueso o rígido de lo habitual, limitando la movilidad de la lengua. Según la AEP, afecta entre el 4 % y el 10 % de los recién nacidos y puede interferir significativamente en la lactancia materna cuando restringe los movimientos necesarios para un agarre eficaz.

No todos los frenillos cortos causan problemas, y no todos los problemas de lactancia se deben a un frenillo. La clave está en una valoración funcional completa, no solo anatómica.

¿Cómo afecta el frenillo corto a la lactancia?

Para mamar de forma eficaz, el bebé necesita que su lengua realice movimientos complejos: protruir por encima de la encía inferior, acanalarse para envolver el pezón y ondular de delante hacia atrás para extraer la leche. Cuando el frenillo limita estos movimientos, aparecen dificultades tanto en el bebé como en la madre:

Signos en el bebé:

  • Agarre superficial o inestable (se suelta con frecuencia).
  • Chasquidos durante la toma.
  • Tomas muy largas o muy frecuentes con poca eficacia.
  • Ganancia de peso lenta o insuficiente.
  • Reflujo o aerofagia (traga aire por el mal sellado).
  • Lengua en forma de corazón cuando llora.

Signos en la madre:

  • Dolor intenso y persistente durante la toma.
  • Pezón deformado al salir de la boca del bebé (en forma de pintalabios, aplastado o con una línea de compresión).
  • Grietas que no cicatrizan a pesar de corregir el agarre.
  • Mastitis o ingurgitación recurrente por vaciado insuficiente.
  • Sensación de que la producción disminuye.

¿Cómo se diagnostica el frenillo lingual corto?

El diagnóstico debe ser funcional, no solo visual. Que el frenillo se vea no significa que cause problemas; y hay frenillos posteriores que apenas se ven pero limitan mucho la movilidad lingual.

La herramienta de valoración más utilizada a nivel mundial es la escala de Hazelbaker (ATLFF: Assessment Tool for Lingual Frenulum Function), que evalúa tanto la apariencia como la función del frenillo. Los profesionales que deben realizar esta evaluación son:

  • Consultoras IBCLC con formación en frenillos.
  • Odontopediatras.
  • Cirujanos maxilofaciales.
  • Pediatras con experiencia específica.
Tipo de frenillo Localización Visibilidad Impacto funcional
Tipo I (anterior) Punta de la lengua Muy visible Variable
Tipo II Ligeramente posterior a la punta Visible Frecuente
Tipo III (posterior) Medio de la lengua Menos visible Frecuente
Tipo IV (submucoso) Base de la lengua, bajo la mucosa Difícil de ver Puede ser significativo

La clasificación de Coryllos (tipos I-IV) es orientativa; lo importante es la función, no el tipo.

¿En qué consiste la frenotomía?

La frenotomía es un procedimiento menor que consiste en cortar el frenillo para liberar la lengua. Cuando está indicada y la realiza un profesional experimentado:

  • Dura unos segundos.
  • Se puede hacer con tijeras, bisturí o láser.
  • El sangrado es mínimo.
  • El bebé puede mamar inmediatamente después.
  • La mejoría suele ser inmediata, aunque a veces requiere unos días de adaptación.

La AEP señala que la frenotomía es un procedimiento seguro con una tasa de complicaciones muy baja (menos del 1 %), siendo la más frecuente un pequeño sangrado autolimitado. Las complicaciones graves son excepcionales.

¿Siempre es necesario intervenir?

No. La indicación de frenotomía debe basarse en la combinación de:

  1. Restricción funcional documentada (no solo la apariencia del frenillo).
  2. Problemas de lactancia que no se resuelven con las medidas habituales (corrección de agarre, cambio de posturas).
  3. Valoración por un profesional experimentado que confirme que el frenillo es la causa probable.

Algunos bebés con frenillo corto maman sin ningún problema. Otros mejoran con fisioterapia orofacial, ejercicios de estimulación lingual o cambios posturales, sin necesidad de cortar el frenillo. La decisión debe ser individualizada y compartida con la familia.

¿Qué papel juega la fisioterapia orofacial?

Los fisioterapeutas especializados en suelo pélvico y orofacial pueden trabajar con el bebé antes y después de la frenotomía para:

  • Mejorar la movilidad lingual mediante ejercicios suaves.
  • Reducir tensiones cervicales y craneales que afectan al agarre.
  • Facilitar la adaptación del bebé al nuevo rango de movimiento tras la intervención.
  • En algunos casos, resolver el problema sin necesidad de frenotomía.

¿Y si no se trata?

Un frenillo corto significativo que no se aborda puede tener consecuencias más allá de la lactancia:

  • Dificultades en la introducción de sólidos.
  • Problemas de articulación del habla (sonidos como la «r», la «l» o la «t»).
  • Dificultades en la higiene oral (la lengua no barre los restos de comida).
  • Posibles problemas ortodóncicos a largo plazo.

Sin embargo, muchos frenillos leves no causan ningún problema funcional a lo largo de la vida. La clave es la valoración individualizada.

En Brillemos.org entendemos que las decisiones sobre la salud del bebé pueden generar dudas y tensiones en la pareja. Nuestra plataforma puede ayudaros a procesar esas decisiones como equipo.

Preguntas frecuentes

¿El frenillo se puede «estirar» sin cortarlo? La fisioterapia orofacial puede mejorar la funcionalidad en casos leves, pero el tejido del frenillo no se «estira» literalmente. Si la restricción es significativa, la frenotomía suele ser necesaria.

¿Mi pediatra dice que no tiene frenillo, pero la IBCLC dice que sí. ¿A quién hago caso? Los frenillos posteriores (tipo III y IV) son difíciles de detectar sin formación específica. Lo recomendable es buscar una segunda opinión de un profesional con experiencia en frenillos y valoración funcional.

¿Puede volver a crecer el frenillo después de cortarlo? En un porcentaje pequeño de casos, el frenillo puede readherirse parcialmente, especialmente si no se realizan los ejercicios postoperatorios recomendados. Si los síntomas reaparecen, conviene revalorar.

¿Se puede hacer frenotomía con anestesia general? En recién nacidos y lactantes pequeños, la frenotomía se realiza habitualmente sin anestesia o con anestesia tópica, ya que es muy rápida y la zona tiene poca inervación. En niños mayores o en frenillos muy gruesos puede requerir anestesia local o, excepcionalmente, general.

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