Lactancia y alimentación

El cuarto trimestre: entender los primeros 90 días del bebé

Equipo Brillemos · · 8 min de lectura
El cuarto trimestre: entender los primeros 90 días del bebé

El cuarto trimestre es un concepto popularizado por el pediatra estadounidense Harvey Karp en su libro The Happiest Baby on the Block (2002), aunque la idea de que el recién nacido humano es un «prematuro fisiológico» tiene raíces más profundas en la antropología y la biología evolutiva. El término describe los primeros 90 días de vida del bebé como una extensión funcional del embarazo: un período en el que el recién nacido necesita condiciones similares a las del útero para completar su maduración neurológica, regular su temperatura y sus ciclos de sueño, y establecer los cimientos del vínculo con sus cuidadores.

La psiquiatra perinatal Ibone Olza, en Parir, lo expresa con claridad: «El bebé humano nace antes de estar listo. Su cerebro tiene solo un 25 % del tamaño adulto al nacer. Necesita un útero externo —los brazos, el pecho, la voz de su madre— para terminar de desarrollarse».

Característica del útero Equivalente en el cuarto trimestre
Contención constante Porteo, envolver (swaddling), brazos
Movimiento rítmico Mecerlo, caminar, balanceo
Ruido blanco continuo (flujo sanguíneo, digestión) Shhhh, secador, aspiradora, ruido blanco
Temperatura estable (37 °C) Contacto piel con piel, ropa adecuada
Alimentación continua (cordón umbilical) Lactancia a demanda, tomas frecuentes
Oscuridad y penumbra Luces tenues, evitar sobreestimulación

¿Por qué el bebé humano nace tan inmaduro?

La respuesta está en la evolución. El bipedismo humano estrechó la pelvis femenina, mientras que el desarrollo del cerebro agrandó el cráneo. El resultado es un compromiso evolutivo: el bebé humano nace mucho antes de que su cerebro esté maduro, porque si esperase más, su cabeza no cabría por el canal del parto.

Esto significa que, a diferencia de un potrillo que corre a las pocas horas de nacer, el recién nacido humano:

  • No regula su temperatura corporal de forma eficiente.
  • No tiene ciclos de sueño consolidados.
  • No distingue entre el día y la noche.
  • Depende completamente de otro ser humano para alimentarse, desplazarse y sobrevivir.

Carlos González, en Bésame mucho, añade una perspectiva crucial: «No es que el bebé sea indefenso porque sea defectuoso. Es indefenso porque está diseñado para estar en brazos. En brazos, es perfectamente competente: mama, se agarra, busca el pezón, regula su temperatura con la de su madre».

¿Cuáles son las 5 S de Harvey Karp?

Karp sistematizó cinco estrategias para recrear las condiciones uterinas y calmar al recién nacido en el cuarto trimestre. Las llamó las 5 S (por sus nombres en inglés):

  1. Swaddling (envolver): envolver al bebé firmemente en una muselina o arrullo, dejando las caderas libres. Reproduce la contención del útero.
  2. Side/Stomach (posición lateral o boca abajo): sostener al bebé de lado o boca abajo sobre el antebrazo para calmarlo (nunca para dormir; para dormir, siempre boca arriba).
  3. Shushing (ruido blanco): emitir un «shhhhh» constante cerca del oído del bebé, tan fuerte como su llanto. Imita el ruido del flujo sanguíneo uterino.
  4. Swinging (balanceo): mecerlo con movimientos rítmicos y suaves. El feto experimentaba movimiento constante cuando la madre caminaba.
  5. Sucking (succión): ofrecer el pecho, el dedo o un chupete. La succión no nutritiva es uno de los mecanismos de autorregulación más potentes del recién nacido.

Estas cinco estrategias, aplicadas combinadas, activan lo que Karp denomina el «reflejo calmante» del recién nacido: una respuesta neurológica automática que reduce el llanto y facilita el sueño.

¿Qué necesita el bebé en el cuarto trimestre?

Más allá de las técnicas de Karp, la evidencia acumulada por investigadoras como Ibone Olza, Nils Bergman (especialista en contacto piel con piel) y la propia OMS señala que las necesidades fundamentales del recién nacido en los primeros 90 días son:

Contacto corporal constante:

  • Piel con piel el máximo tiempo posible, especialmente en las primeras semanas.
  • Porteo ergonómico como alternativa a la cuna durante el día.
  • El contacto corporal regula la temperatura, la frecuencia cardíaca, la respiración, la glucemia y los niveles de cortisol del bebé.

Alimentación a demanda:

  • Sin horarios, sin restricciones de tiempo en el pecho.
  • Las tomas pueden ser cada hora o cada tres horas; ambas frecuencias son normales.
  • Alba Padró, IBCLC y fundadora de LactApp, recuerda que «el estómago de un recién nacido tiene el tamaño de una cereza el primer día. Necesita comer poco, pero muy frecuentemente».

Sueño acompañado:

  • El sueño del recién nacido es polifásico: duerme en tramos cortos de 45-90 minutos.
  • Necesita cercanía para sentirse seguro al despertar.
  • Rosa Jové, en Dormir sin lágrimas, explica que «el bebé no se despierta porque tenga un problema de sueño. Se despierta porque su cerebro aún no ha madurado lo suficiente para encadenar ciclos de sueño».

Protección frente a la sobreestimulación:

  • Limitar las visitas en las primeras semanas.
  • Evitar luces fuertes, ruidos intensos y cambios bruscos de temperatura.
  • Respetar sus señales de cansancio: desviar la mirada, bostezar, arquear la espalda.

¿Qué necesita la madre en el cuarto trimestre?

El cuarto trimestre no es solo del bebé. La madre también atraviesa una transformación radical:

  • Recuperación física del parto: ya sea vaginal o cesárea, el cuerpo necesita semanas para sanar.
  • Ajuste hormonal: la caída de estrógenos y progesterona y la subida de prolactina y oxitocina generan un paisaje emocional intenso.
  • Fusión con el bebé: en las primeras semanas, la madre puede sentir que no existe separación entre ella y el recién nacido. Esto es normal y adaptativo.
  • Necesidad de cuidado: la madre necesita ser cuidada para poder cuidar. Comida, descanso, compañía y ausencia de juicio.

Ibone Olza lo resume así: «En el cuarto trimestre, la madre necesita a alguien que haga por ella lo que ella hace por el bebé: sostenerla, alimentarla y protegerla».

¿Cómo puede la pareja vivir el cuarto trimestre?

El cuarto trimestre puede ser un momento de profunda conexión o de gran desencuentro en la pareja. La clave está en la comunicación y en la redefinición de roles:

  • La pareja no es un espectador: tiene un papel activo en el cuidado del bebé (cambiar pañales, bañar, portear, dormir) y, sobre todo, en el cuidado de la madre.
  • La frustración por sentirse «excluido» del binomio madre-bebé es normal y merece ser expresada sin culpa.
  • La sexualidad se redefine: el deseo puede estar ausente durante semanas o meses, y eso es fisiológico, no un rechazo.
  • Hablar de cómo se siente cada uno, sin esperar que el otro adivine, es fundamental.

En Brillemos.org sabemos que el cuarto trimestre pone a prueba incluso a las parejas más sólidas. Nuestra IA mediadora está disponible a cualquier hora para ayudar a nombrar lo que se siente y buscar soluciones juntos.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo termina el cuarto trimestre? Convencionalmente, a las 12 semanas de vida (90 días). Pero cada bebé madura a su ritmo. Algunos signos de que el bebé «sale» del cuarto trimestre: sonrisa social consistente, mayor interés por el entorno, períodos de vigilia más largos y capacidad para calmarse parcialmente sin intervención.

¿Es obligatorio hacer piel con piel las 24 horas? No. El contacto piel con piel es enormemente beneficioso, pero no es obligatorio ni permanente. Lo importante es que sea frecuente, especialmente en las primeras semanas, y que se combine con otras formas de cercanía (porteo, colecho, brazos).

¿El cuarto trimestre aplica también a bebés de fórmula? Absolutamente. El cuarto trimestre habla de necesidades de contacto, movimiento, contención y cercanía que son independientes del tipo de alimentación. Los bebés de fórmula necesitan tanto contacto corporal como los amamantados.

¿Puedo malacostumbrar a mi bebé si lo cojo mucho en brazos? No. La evidencia es clara: los bebés que reciben más contacto corporal lloran menos, se estresan menos, regulan mejor sus funciones vitales y desarrollan un apego más seguro. No existe el «demasiado contacto» en los primeros meses de vida.

¿El cuarto trimestre es más difícil con el segundo hijo? Puede serlo logísticamente, porque hay otro niño que atender. Pero emocionalmente, muchas madres relatan que el cuarto trimestre con el segundo hijo es más sereno porque ya conocen el proceso y tienen expectativas más realistas.

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