Habitar el ahora · Cap 2 / 25

La diferencia entre presente y presente

El reloj vs el experimentado. Distinción clave.

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10 minutos · meditación contemplativa · Busca un sitio tranquilo, si puedes

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Bienvenido de nuevo. Vamos a tomarnos un momento antes de empezar. Un momento para llegar de verdad. Porque a veces uno cree que ha llegado, y solo ha llegado el cuerpo. Si te apetece, busca una postura cómoda. Deja que los hombros bajen. Que la cara se afloje, sobre todo alrededor de los ojos. Y toma aire despacio por la nariz. Suéltalo despacio por la boca. Otra vez. Y otra más. Sin forzar nada. Solo dejando que el cuerpo se asiente. Hoy queremos mirar una distinción que parece sutil. Y que lo cambia todo. La diferencia entre el presente del reloj y el presente vivido. Suena raro al principio. Mira esto despacio. Ahora mismo, el reloj dice una hora concreta. Si lo miras, te dará un número. Ese número es el presente del reloj. Pero estar en ese número no significa estar presente. Puedes estar físicamente aquí, sentado, escuchando. Y tener la mente en mañana. En lo que tienes que decidir, en lo que tienes que resolver. O en ayer. En la conversación que tuviste, en lo que deberías haber dicho. El reloj marca ahora, y tú estás en otro tiempo. Esto le pasa a casi todo el mundo, casi todo el día. Estamos físicamente en sitios donde mentalmente no estamos. Estamos cenando con alguien, y la mente está en el trabajo. Estamos en el trabajo, y la mente está en la cena pendiente. Estamos paseando, y la mente está en el móvil que no llevamos. Estamos jugando con un niño, y la mente está en una factura. Estamos abrazando a alguien, y la mente está en el día siguiente. El reloj nos sitúa en un lugar. Y nuestra atención nos sitúa en otro completamente distinto. El presente del reloj es continuo. Está pasando ahora, ahora, ahora, sin parar. Pero el presente vivido es otra cosa. Es esos pocos minutos al día en los que cuerpo y atención coinciden. En los que estás donde estás. Mirando lo que miras. Escuchando lo que escuchas. Sintiendo lo que sientes. Sin estar simultáneamente en otra película. Y aquí viene lo importante. La vida, esa que tanto buscamos, esa que decimos que no nos llega, esa que envidiamos en otros, ocurre en el presente vivido. No en el del reloj. El reloj no da vida. Da tiempo. Que no es lo mismo. Por eso podemos pasar décadas con muchos relojes encima y muy poca vida dentro. Muchas agendas llenas, y poca presencia real. Mucho tiempo, y casi nada de ahora. Mira esto. Hay personas que han vivido pocos años y los han habitado. Y hay personas que han vivido muchos años, sin apenas habitarlos. Las primeras se van con la sensación de haber vivido. Las segundas se van con la sensación de no haber llegado todavía. Lo que marca la diferencia no es el reloj. Es cuántas veces el cuerpo y la atención estuvieron en el mismo sitio. Eso es todo. Y eso depende, ahora, de un gesto pequeñísimo. El gesto de volver. Te propongo algo diminuto. Ahora mismo, comprueba si estás en el presente del reloj o en el presente vivido. Mira tu cuerpo. Está aquí. Mira tu mente. ¿Está aquí también? Si la encuentras en otro tiempo, no la regañes. Solo invítala. "Ven, que está pasando esto". Y deja que vuelva. Quizá vuelva un segundo. Quizá tres. Vale igual. Cada vez que cuerpo y atención se juntan, has añadido un minuto de vida real a tu día. Si hoy te llevas solo una idea, que sea esta. Estar en el presente del reloj no es estar presente. Hay un ahora del calendario y un ahora habitado. Y solo el segundo da vida. El reloj sigue, sin ti. El presente vivido te espera. Está abierto, ahora. Solo tienes que aparecer. Gracias por estar aquí.

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  1. 01

    Vives casi nunca en el ahora

    El diagnóstico inicial. Sin reproche.

  2. 03

    El secuestro de la mente

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