Relaciones de pareja

Cómo recuperar la confianza en la pareja después de una infidelidad

Equipo Brillemos · · 10 min de lectura
Cómo recuperar la confianza en la pareja después de una infidelidad

La confianza en la pareja después de una infidelidad es la capacidad de volver a sentirse emocionalmente seguro con la persona que causó el daño, un proceso que la investigación describe como gradual, no lineal y que requiere compromiso activo de ambos miembros. Esther Perel, psicoterapeuta y autora de The State of Affairs: Rethinking Infidelity (2017), sostiene que una infidelidad no tiene por qué ser el final de la relación: puede ser el final de una relación y el comienzo de otra —con la misma persona—.

Puntos clave antes de seguir leyendo:

  • La reconstrucción lleva entre 1 y 3 años según la investigación clínica
  • Requiere que quien fue infiel asuma responsabilidad total, sin excusas
  • El perdón no es un evento puntual, sino un proceso con retrocesos
  • No todas las parejas deben (ni pueden) reconstruirse, y eso también es válido
  • La ayuda profesional multiplica las probabilidades de éxito

¿Por qué duele tanto una infidelidad?

La infidelidad activa el sistema de apego descrito por John Bowlby de la misma manera que una amenaza de abandono en la infancia. Sue Johnson, creadora de la EFT, explica que la pregunta que subyace no es «¿por qué me has engañado?» sino «¿puedo confiar en que estarás ahí cuando te necesite?». Es una herida de apego, no solo una herida moral.

Gottman identificó que la traición destruye lo que él llama el sistema de confianza métrica: la creencia implícita de que tu pareja actúa pensando en tu bienestar, no solo en el suyo. Reconstruir esa métrica es el trabajo central de la recuperación.

¿Es posible recuperar la confianza después de una infidelidad?

Sí, pero no siempre. Según los datos del Gottman Institute, aproximadamente el 70 % de las parejas que se comprometen con un proceso terapéutico estructurado después de una infidelidad logran reconstruir la relación. El porcentaje baja drásticamente sin ayuda profesional.

Esther Perel distingue entre tres desenlaces posibles:

  1. La pareja que sobrevive pero no se recupera. Siguen juntos, pero la desconfianza se cronifica.
  2. La pareja que se reconstruye. Usan la crisis como catalizador para crear una relación más honesta y profunda.
  3. La pareja que se separa. Y lo hace con mayor claridad sobre lo que necesita cada uno.

El objetivo no es siempre «salvar la relación», sino que ambos tomen una decisión consciente.

¿Cuáles son las fases de la reconstrucción?

Fase 1: La crisis (semanas 1-8)

El miembro herido experimenta un tsunami emocional: rabia, tristeza, hipervigilancia, preguntas obsesivas. Gottman recomienda que en esta fase quien cometió la infidelidad responda a las preguntas con transparencia total, sin defensividad ni minimización. No es el momento de explicar el «por qué», sino de reconocer el daño.

Errores frecuentes en esta fase:

  • Decir «no fue tan importante» o «no significó nada» (invalida el dolor)
  • Exigir que el otro «lo supere» rápido
  • Cortar toda comunicación sobre el tema

Fase 2: El entendimiento (meses 2-6)

Aquí empieza la arqueología emocional. ¿Qué llevó a la infidelidad? No para justificarla —nada la justifica—, sino para comprender el contexto relacional. Perel insiste en que la infidelidad rara vez trata del tercero; suele tratar de «quién soy yo en esta relación» y «qué partes de mí he abandonado».

En esta fase, la IA de Brillemos puede servir como espacio intermedio donde cada miembro reflexione sobre sus patrones sin la carga emocional de hacerlo cara a cara. No sustituye la terapia, pero facilita el trabajo de introspección entre sesiones.

Fase 3: La reconstrucción (meses 6-24)

Se establece un nuevo contrato relacional. Gottman lo llama construir una cultura de aprecio y admiración renovada. Implica:

  • Definir qué significa fidelidad para ambos (las definiciones pueden diferir)
  • Crear nuevos rituales de conexión
  • Aprender a gestionar los conflictos de forma diferente
  • Aceptar que la relación anterior terminó; esta es una nueva

¿Qué errores impiden la recuperación?

Brené Brown describe la vergüenza como «la asesina silenciosa de la conexión». Cuando quien fue infiel se ahoga en vergüenza en lugar de sentir culpa productiva, se cierra emocionalmente y la reconstrucción se estanca. La diferencia, según Brown, es crucial: la culpa dice «hice algo malo»; la vergüenza dice «soy malo/a».

Otros errores documentados:

  • Espionaje constante. Revisar el móvil cada hora no reconstruye la confianza; la cronifica como vigilancia.
  • Contar los detalles a todo el entorno. Lo que se comparte con familia y amigos no se puede «des-compartir» si la pareja se reconcilia.
  • Forzar el perdón. El perdón llega cuando llega, o no llega. No se puede exigir como condición.

¿Cuándo la reconstrucción no es posible?

No todas las infidelidades son iguales. Perel distingue entre aventuras que nacen de una necesidad emocional no cubierta y patrones de infidelidad serial. Cuando la infidelidad es un patrón repetido y no hay voluntad real de cambio, reconstruir es autoengaño, no esperanza.

Tampoco es posible cuando el miembro herido no puede o no quiere avanzar hacia el perdón. Y eso es legítimo.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo se tarda en recuperar la confianza después de una infidelidad? Entre 1 y 3 años según la investigación clínica, con altibajos frecuentes. Gottman señala que las «recaídas emocionales» (momentos de desconfianza intensa) son normales incluso después de meses de progreso. No indican fracaso, sino que el proceso sigue activo.

¿Debo conocer todos los detalles de la infidelidad? Esther Perel recomienda distinguir entre la necesidad de transparencia (legítima) y la búsqueda de detalles que se convierten en imágenes obsesivas. Saber qué ocurrió y durante cuánto tiempo es razonable; pedir descripciones gráficas suele causar más daño. Un terapeuta puede ayudar a encontrar el equilibrio.

¿Se puede superar una infidelidad sin terapia profesional? Es posible, pero mucho menos probable. Las parejas que lo intentan solas tienden a caer en ciclos de acusación-defensa que cronifican el conflicto. Un espacio estructurado —ya sea con un profesional o con herramientas como Brillemos.org que guían la conversación— aumenta significativamente las probabilidades de éxito.

¿Es normal seguir sintiendo rabia meses después? Sí. La rabia es parte del duelo por la relación que creías tener. Sue Johnson explica que la ira en este contexto es una «protesta de apego»: un grito que dice «te necesito y me has fallado». Reprimir esa rabia no acelera la curación; expresarla de forma constructiva, sí.

¿Debería contarles a los hijos lo que ha pasado? Depende de la edad. Los hijos perciben la tensión aunque no conozcan la causa. Los menores no necesitan detalles, pero sí saber que «papá y mamá están pasando un momento difícil y están trabajando en ello». Nunca uses a los hijos como aliados contra el otro miembro.

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