Familia y crianza

Paternidad activa: cómo ser un padre presente (no solo proveedor)

Equipo Brillemos · · 8 min de lectura
Paternidad activa: cómo ser un padre presente (no solo proveedor)

La paternidad activa es un modelo de implicación paterna en la crianza que va más allá del rol tradicional de proveedor económico para abrazar la presencia emocional, el cuidado directo y la corresponsabilidad en la vida doméstica y familiar. La transición del padre ausente —o presente solo como figura de autoridad— al padre cuidador, disponible y emocionalmente conectado con sus hijos es uno de los cambios sociales más profundos de las últimas décadas en España y en el mundo occidental.

Carlos González, en Bésame mucho, lo expresa con claridad: «Un padre no es alguien que ayuda a la madre. Un padre es alguien que cría a sus hijos. No ayuda: cumple con su responsabilidad y ejerce su derecho». Ibone Olza, desde la psiquiatría perinatal, añade que «el cerebro paterno también se transforma con la crianza. Los padres que cuidan desarrollan las mismas redes neuronales de empatía y regulación que las madres. La biología no discrimina: lo que importa es el contacto».

Paternidad tradicional Paternidad activa
Proveedor económico principal Corresponsable económico y de cuidados
Presente como figura de autoridad Presente como figura de apego
«Ayuda» a la madre Cría en igualdad
Juega con los hijos; no se ocupa de la logística Conoce pediatra, talla, menú escolar, amigos
Emociones contenidas Emociones expresadas y modeladas
«Mi padre no hacía esto y salí bien» «Quiero hacer las cosas de otra manera»

¿Qué significa realmente «ser un padre presente»?

Ser un padre presente no es solo «estar en casa». Es estar disponible —física, emocional y cognitivamente— para los hijos. Implica:

  • Cuidado directo: cambiar pañales, bañar, alimentar, vestir, consolar por la noche, llevar al pediatra. No como favor, sino como responsabilidad compartida.
  • Carga mental compartida: saber qué necesita el niño sin que alguien se lo diga. Conocer las citas médicas, las tallas de ropa, las alergias, los horarios del colegio.
  • Disponibilidad emocional: escuchar, consolar, validar emociones, estar presente en los momentos difíciles sin delegar siempre en la madre.
  • Juego y disfrute: jugar con los hijos no como «entretenimiento» mientras la madre trabaja, sino como forma de conexión y aprendizaje.
  • Modelaje emocional: mostrar a los hijos que los hombres sienten, lloran, piden ayuda y expresan afecto.

¿Por qué es tan difícil romper patrones generacionales?

La mayoría de los hombres que hoy son padres crecieron con un modelo de paternidad distante o ausente. Sus padres trabajaban muchas horas, no cambiaban pañales, no asistían a tutorías y la expresión emocional era mínima. No necesariamente porque no quisieran, sino porque el modelo social no se lo permitía ni se lo pedía.

Romper ese patrón requiere:

  • Conciencia: reconocer qué recibiste de tu padre y qué te faltó. Esto puede ser doloroso y requiere honestidad.
  • Decisión activa: elegir hacer las cosas de forma diferente, sabiendo que no tienes modelo ni mapa.
  • Tolerancia a la torpeza: al principio, cuidar de un bebé puede resultar incómodo, torpe, frustrante. Es normal. La competencia se adquiere con la práctica.
  • Resistir la presión externa: comentarios como «eso es cosa de la madre», «¿de verdad cambias pañales?» o «vaya, haciendo de canguro» pueden minar la confianza.

Rosa Jové, en Dormir sin lágrimas, destaca que «los padres que se implican en la crianza nocturna no solo alivian a la madre: construyen un vínculo con el bebé que no se puede crear de otra forma. El bebé que es consolado por su padre a las tres de la madrugada aprende que tiene dos figuras de apego seguras, no solo una».

¿Qué dice la ciencia sobre la implicación paterna?

La investigación es clara y consistente:

  • Los hijos de padres activamente implicados muestran mejor rendimiento académico, mayor autoestima y menores tasas de problemas de conducta (Lamb, 2010).
  • La implicación paterna en los primeros meses de vida favorece el apego seguro con el padre como figura de referencia (Grossmann et al., 2002).
  • Los padres que tienen contacto piel con piel con el recién nacido experimentan cambios hormonales similares a los de la madre: aumento de oxitocina, disminución de testosterona, aumento de la sensibilidad a las señales del bebé.
  • La implicación paterna en la crianza está asociada a menor riesgo de depresión posparto tanto en la madre como en el padre (Paulson & Bazemore, 2010).

¿Cómo es la situación del permiso de paternidad en España?

España aprobó en 2021 la equiparación del permiso de paternidad con el de maternidad: 16 semanas intransferibles para cada progenitor. Esto convierte a España en uno de los países con permisos de paternidad más generosos de Europa.

Sin embargo, la equiparación legal no siempre se traduce en equiparación real:

  • Algunos padres sienten presión laboral para no tomarse las 16 semanas completas.
  • En sectores con cultura de presentismo, la baja por paternidad puede percibirse como «falta de compromiso».
  • La brecha entre el permiso legal y el uso real sigue existiendo.

Tomarse el permiso completo no es solo un derecho individual: es un acto de corresponsabilidad que normaliza la presencia paterna en la crianza y beneficia a toda la familia.

¿Qué pasa con la paternidad y la lactancia?

Una de las quejas más frecuentes de los padres en los primeros meses es «no puedo hacer nada porque ella le da el pecho». Pero la lactancia no excluye al padre; lo redefine:

  • Apoyo logístico: traer agua, cojín, comida a la madre mientras amamanta. Especialmente en las tomas nocturnas.
  • Todo lo que no es amamantar: bañar, cambiar pañales, vestir, portear, pasear, consolar.
  • Proteger la lactancia: defender las decisiones de lactancia frente a presiones externas.
  • Alba Padró, IBCLC y fundadora de LactApp, recuerda que «la pareja es el principal factor protector de la lactancia materna. Un padre que apoya la lactancia multiplica sus probabilidades de éxito».

¿Cómo gestionar la frustración de «no saber hacerlo»?

Muchos padres primerizos sienten que «la madre lo hace mejor» y se retiran. Esto genera un círculo vicioso: cuanto menos practica, menos hábil se siente, menos hace, más se desconecta.

La solución es practicar. No hay gen materno que enseñe a cambiar pañales o a calmar a un bebé: la madre tampoco sabía hacerlo antes de hacerlo mil veces. El padre necesita el mismo espacio para equivocarse, aprender y encontrar su propio estilo de cuidado, que no tiene por qué ser idéntico al de la madre.

Carlos González lo resume: «No existe una forma correcta de coger a un bebé. Existen mil formas correctas, y el padre tiene derecho a encontrar la suya».

En Brillemos.org acompañamos a las parejas en la transición a la parentalidad, ayudando a renegociar roles, a comunicar necesidades y a construir un modelo de crianza compartida. Nuestra IA mediadora puede ser un espacio seguro para que ambos expresen lo que sienten sin juicio.

Preguntas frecuentes

¿Ser padre activo significa hacer exactamente lo mismo que la madre? No necesariamente. Significa asumir la misma responsabilidad, aunque las tareas concretas puedan repartirse según las circunstancias (lactancia materna, horarios laborales, etc.). Lo importante es que la carga total esté equilibrada.

¿Cómo reaccionar cuando me dicen que estoy «haciendo de madre»? Puedes responder con calma: «Estoy siendo padre». O simplemente ignorarlo. Los comentarios reflejan una visión cultural que está cambiando, y cada padre que se implica contribuye a ese cambio.

¿La paternidad activa es compatible con trabajar a jornada completa? Es más difícil, pero posible. La clave está en la calidad de la presencia: cuando estás, estar de verdad. Participar en las rutinas, conocer los detalles de la vida del niño y no delegar toda la carga mental en la pareja.

¿Puedo crear un vínculo fuerte con mi bebé si la madre da el pecho? Absolutamente. El vínculo se construye a través de todos los sentidos: contacto piel con piel, voz, mirada, olor. Los bebés reconocen y se vinculan a sus padres independientemente de quién les alimente.

¿Necesito ir a terapia para ser un buen padre? No necesariamente, pero si sientes que los patrones de tu propia infancia te condicionan o si la paternidad te genera ansiedad o tristeza persistente, buscar acompañamiento psicológico es un acto de responsabilidad y valentía.

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