Relaciones de pareja

Mi pareja no quiere casarse: ¿es una señal de alarma?

Equipo Brillemos · · 8 min de lectura
Mi pareja no quiere casarse: ¿es una señal de alarma?

El rechazo al matrimonio por parte de uno de los miembros de la pareja es una de las fuentes de conflicto relacional más frecuentes y, al mismo tiempo, más malinterpretadas. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE, 2024), en España se celebraron 161.725 matrimonios —un 2,3 % menos que en 2022—, mientras que las parejas de hecho registradas superaron las 230.000. No querer casarse no significa automáticamente no querer comprometerse: la distancia entre ambos conceptos es el terreno donde nacen los malentendidos.

Motivo para no casarse % de personas (encuesta CIS 2023) Estilo de apego asociado
«No necesito un papel para demostrar amor» 38 % Seguro o evitativo
«El matrimonio me da miedo» 22 % Ansioso o desorganizado
«He visto divorcios traumáticos» 18 % Evitativo (aprendido)
«Es un gasto innecesario» 12 % Pragmático (no vinculado a apego)
«Tengo razones legales/fiscales» 7 % Pragmático
«No creo en la institución» 3 % Variable

¿Qué nos dice la teoría del apego sobre el rechazo al matrimonio?

John Bowlby y, más recientemente, Sue Johnson (creadora de la Terapia Focalizada en las Emociones) han demostrado que nuestro estilo de apego influye profundamente en cómo nos relacionamos con el compromiso formal. La investigación de Mario Mikulincer y Phillip Shaver (Attachment in Adulthood, 2007) identifica tres patrones:

  • Apego seguro: la persona puede comprometerse sin que el matrimonio le genere ansiedad, pero tampoco lo necesita como prueba de amor. Si no quiere casarse, suele articular razones claras y coherentes.
  • Apego evitativo: el compromiso formal activa el sistema de amenaza. El matrimonio se percibe como una «trampa» que limita la autonomía. Estas personas pueden amar profundamente y, aun así, bloquearse ante la idea de firmar un contrato de por vida.
  • Apego ansioso: paradójicamente, algunas personas con apego ansioso rechazan el matrimonio por miedo al abandono futuro. «Si no nos casamos, dolerá menos si se va» es un razonamiento inconsciente pero documentado.

Comprender qué estilo de apego predomina en tu pareja —y en ti— transforma la conversación de «¿me quieres o no?» en «¿qué significa el compromiso para cada uno?».

¿Cuándo NO querer casarse es realmente un problema?

No siempre lo es. Pero hay señales que merecen atención:

  1. La negativa viene acompañada de evasión general: no habla del futuro, evita planificar a más de seis meses, rechaza cualquier conversación sobre convivencia o hijos.
  2. Hay incoherencia: dice que no cree en el matrimonio pero tiene un historial de compromisos que rompe sistemáticamente.
  3. La negativa es reciente: antes estaba abierto/a al matrimonio y ahora se cierra sin explicar qué ha cambiado.
  4. Tú necesitas el matrimonio y él/ella lo sabe: si para ti casarte es un valor nuclear y tu pareja lo descarta sin negociar, hay un desajuste de expectativas que no se resolverá solo.

En cambio, si tu pareja no quiere casarse pero sí convivir, planificar a largo plazo, compartir finanzas y construir un proyecto vital contigo, lo que está rechazando es la institución, no el compromiso.

¿Qué dice la investigación sobre parejas no casadas y satisfacción?

Un metaanálisis publicado en Journal of Marriage and Family (Kamp Dush, 2013) revisó 33 estudios y encontró que las parejas cohabitantes que se habían comprometido mutuamente —aunque sin certificado— mostraban niveles de satisfacción y estabilidad similares a los matrimonios. La diferencia clave no era el papel, sino la intencionalidad del compromiso.

En España, la figura de la pareja de hecho ofrece un marco legal que protege derechos hereditarios, fiscales y de custodia sin necesidad de matrimonio, aunque su regulación varía entre comunidades autónomas. Es decir: no casarse no implica desprotección si se hacen los trámites adecuados.

¿Cómo hablar de esto sin que se convierta en una pelea?

La clave, según la terapeuta Shirley Glass (Not Just Friends, 2003), está en separar el qué del por qué:

  • No preguntes: «¿Por qué no quieres casarte conmigo?» (suena a acusación).
  • Sí pregunta: «¿Qué significa para ti el matrimonio? ¿Y qué significa el compromiso?» (abre espacio para explorar).

Gottman recomienda lo que llama «el sueño dentro del conflicto»: detrás de cada posición rígida hay un sueño, un miedo o un valor fundamental. Si tu pareja no quiere casarse, ¿qué sueño protege con esa postura? ¿Libertad? ¿Seguridad financiera? ¿Evitar el dolor de un divorcio que vivió de niño/a?

Herramientas como Brillemos.org pueden facilitar estas conversaciones difíciles en un entorno neutro, donde ambos podéis explorar qué hay debajo de la posición sin sentiros atacados.

¿Y si después de hablarlo seguimos sin estar de acuerdo?

Existen tres caminos honestos:

  1. Compromiso creativo: una ceremonia simbólica sin registro civil, un acuerdo legal privado, una pareja de hecho. El matrimonio no es binario.
  2. Espera consciente: acordar un plazo para volver a evaluar, con la condición de que ambos trabajéis los miedos subyacentes (solos o con apoyo profesional).
  3. Aceptar la incompatibilidad: si para uno casarse es innegociable y para el otro también lo es no hacerlo, esa diferencia de valores merece respeto. No todo desacuerdo tiene solución dentro de la pareja.

Preguntas frecuentes

¿Es normal que mi pareja no quiera casarse después de muchos años juntos? Sí. El tiempo de convivencia no crea automáticamente el deseo de formalizar. Lo relevante es si existe un proyecto compartido, no un certificado.

¿Debería darle un ultimátum? Los ultimátums rara vez funcionan porque generan resentimiento. Es más eficaz expresar tu necesidad con claridad: «Para mí, casarnos es importante porque representa X. Necesito saber si es algo que tú puedes considerar».

¿Su negativa significa que no me quiere lo suficiente? No necesariamente. La investigación sobre apego muestra que el rechazo al matrimonio puede coexistir con un amor profundo. Lo que importa es si hay compromiso real en la práctica diaria.

¿Las parejas de hecho tienen los mismos derechos que los matrimonios en España? No exactamente. La pareja de hecho otorga derechos similares en aspectos como herencia, pensión de viudedad y custodia, pero la regulación varía por comunidad autónoma y hay diferencias fiscales relevantes. Es recomendable consultar a un abogado familiarista.

¿Puedo trabajar mi frustración sin presionar a mi pareja? Sí, y es muy recomendable. Brillemos.org ofrece un espacio donde puedes explorar tus emociones —frustración, miedo al abandono, necesidad de seguridad— sin que eso recaiga directamente en tu pareja como presión.

Tus relaciones pueden mejorar. Hoy.

Empieza gratis en 2 minutos. Sin tarjeta, sin compromiso. Solo tú, las personas que te importan y una IA que os ayuda a entenderos.

Empieza gratis ahora

Artículos relacionados