Relaciones de pareja

Menopausia y sexualidad: cómo cambia el deseo (y cómo adaptarse)

Equipo Brillemos · · 8 min de lectura
Menopausia y sexualidad: cómo cambia el deseo (y cómo adaptarse)

La menopausia es el cese definitivo de la menstruación, diagnosticado retrospectivamente tras doce meses consecutivos sin periodo. En España, la edad media de aparición es de 51 años, según la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM). Los cambios hormonales asociados —fundamentalmente la caída de estrógenos y progesterona— afectan a múltiples sistemas del cuerpo, incluida la respuesta sexual. Sin embargo, la investigación publicada en The Journal of Sexual Medicine y en Menopause (revista oficial de la North American Menopause Society) demuestra que la menopausia no equivale al fin de la vida sexual: la mayoría de las mujeres mantienen una sexualidad activa y satisfactoria cuando cuentan con información adecuada, apoyo médico y una comunicación abierta con su pareja.

Cambio Causa Solución
Sequedad vaginal Caída de estrógenos Lubricantes, hidratantes vaginales, estrógenos locales
Disminución del deseo Cambios hormonales + factores psicosociales Abordar ambos niveles (médico y relacional)
Dolor durante las relaciones (dispareunia) Atrofia vaginal Estrógenos locales, fisioterapia de suelo pélvico
Sofocos y sudoración nocturna Desregulación termorreguladora Pueden afectar al deseo indirectamente por fatiga
Cambios en el orgasmo Menor flujo sanguíneo pélvico Estimulación más prolongada, exploración de nuevas formas

¿Cómo afecta la caída de estrógenos a la sexualidad?

Los estrógenos son fundamentales para la salud vaginal: mantienen la lubricación, la elasticidad y el grosor de la mucosa. Cuando sus niveles descienden —proceso que comienza en la perimenopausia, a menudo años antes de la última regla—, pueden aparecer:

  • Sequedad vaginal: afecta a entre un 50 % y un 70 % de las mujeres posmenopáusicas.
  • Atrofia vulvovaginal: adelgazamiento y fragilidad de los tejidos que puede hacer que el contacto resulte incómodo o doloroso.
  • Menor respuesta de excitación: el flujo sanguíneo pélvico disminuye, lo que puede traducirse en una excitación más lenta y orgasmos de menor intensidad.

Emily Nagoski aclara en Come as You Are que estos cambios son fisiológicos, no psicológicos. No significan que la mujer «haya perdido interés»; significan que su cuerpo necesita condiciones diferentes para responder sexualmente.

¿El deseo sexual desaparece con la menopausia?

No necesariamente. La investigación distingue entre:

  • Deseo sexual espontáneo: el impulso que aparece «de la nada». Este tipo de deseo puede disminuir con los cambios hormonales.
  • Deseo sexual responsivo: el que surge en respuesta a un contexto erótico adecuado. Este tipo de deseo no depende de las hormonas en la misma medida y puede mantenerse —o incluso aumentar— después de la menopausia.

Muchas mujeres reportan que, liberadas de la preocupación por los embarazos y con los hijos ya independientes, viven una nueva etapa de exploración sexual con menos inhibiciones.

¿Qué papel juegan los factores psicológicos?

La menopausia coincide con una etapa vital compleja: los hijos se van de casa, los padres envejecen, la relación de pareja puede estar en «piloto automático» tras décadas de convivencia. Estos factores psicosociales pueden pesar más que los hormonales.

Sue Johnson señala que muchas mujeres en esta etapa experimentan una redefinición de identidad: «¿Quién soy ahora que no soy madre activa, que mi cuerpo cambia, que la sociedad me hace invisible?». Cuando esta crisis de identidad se acompaña de un distanciamiento emocional en la pareja, el deseo se apaga no por hormonas, sino por desconexión afectiva.

Esther Perel añade en Mating in Captivity que la menopausia puede ser una oportunidad para reinventar la sexualidad de la pareja: «El fin de la fertilidad no es el fin del erotismo; es una invitación a redescubrir qué nos excita cuando la reproducción ya no es parte de la ecuación».

¿Qué soluciones médicas existen?

Es importante consultar con un ginecólogo/a especializado en menopausia. Las opciones incluyen:

  1. Estrógenos vaginales locales: cremas, óvulos o anillos que restauran la lubricación y la elasticidad sin los riesgos sistémicos de la terapia hormonal oral.
  2. Terapia hormonal sustitutiva (THS): puede aliviar sofocos, sequedad y descenso del deseo. La decisión debe ser individualizada, valorando beneficios y riesgos con el médico.
  3. Lubricantes e hidratantes vaginales: los lubricantes se usan durante las relaciones; los hidratantes son tratamientos regulares que mejoran la salud vaginal a largo plazo.
  4. Fisioterapia de suelo pélvico: fortalece la musculatura pélvica, reduce el dolor y mejora la respuesta sexual.
  5. Ospemifeno y otros moduladores selectivos: medicamentos que actúan sobre los receptores de estrógenos sin ser hormonas propiamente dichas.

¿Cómo puede la pareja adaptarse a esta etapa?

La clave es que ambos miembros entiendan que los cambios son normales y que la adaptación es un proceso compartido:

  • Comunicar los cambios sin vergüenza: «Necesito más tiempo para excitarme» o «Necesito lubricante» no son confesiones de debilidad; son actos de honestidad que facilitan la adaptación.
  • Ampliar el repertorio erótico: si la penetración resulta incómoda, explorar otras formas de placer compartido. Nagoski insiste en que el placer no tiene una forma «correcta».
  • Invertir en la conexión emocional: Sue Johnson demuestra que un vínculo de apego seguro es el mejor predictor de satisfacción sexual a cualquier edad.
  • Buscar información juntos: asistir a consultas médicas como pareja normaliza el proceso y refuerza el compromiso compartido.

Herramientas como Brillemos.org pueden facilitar conversaciones sobre cómo la menopausia está afectando a la intimidad, especialmente cuando resulta difícil abordar el tema de forma directa.

¿La menopausia afecta también a la pareja masculina?

Sí, aunque de forma diferente. Los hombres experimentan un descenso gradual de testosterona (a veces llamado «andropausia» o hipogonadismo tardío) que puede reducir el deseo, la firmeza de las erecciones y la energía. Cuando ambos miembros de la pareja están atravesando cambios hormonales simultáneos, la comunicación se vuelve aún más importante.

Preguntas frecuentes

¿Es normal no tener deseo sexual durante la menopausia? Es frecuente, pero no inevitable. Los cambios hormonales pueden reducir el deseo espontáneo, pero el deseo responsivo puede mantenerse con un contexto adecuado. Si la ausencia de deseo te genera malestar, consulta a un profesional.

¿La terapia hormonal es segura? Los datos actuales (consenso de la International Menopause Society, 2022) indican que la THS es segura para la mayoría de las mujeres cuando se inicia en los primeros diez años tras la menopausia. La decisión siempre debe ser individualizada y supervisada médicamente.

¿Los lubricantes son suficientes para la sequedad vaginal? Para muchas mujeres, sí. Para otras, los lubricantes alivian los síntomas durante las relaciones, pero los estrógenos locales son necesarios para restaurar la salud vaginal a largo plazo. Tu ginecólogo/a puede orientarte.

¿Puede la menopausia mejorar la vida sexual? Sorprendentemente, sí. Muchas mujeres reportan mayor libertad sexual tras la menopausia: sin miedo al embarazo, con los hijos fuera de casa y con una mayor seguridad en sí mismas. La clave está en no asumir que esta etapa es «el final» de nada.

¿Qué hago si mi pareja no entiende los cambios que estoy viviendo? Invítale a informarse contigo. Leer juntos, acudir juntos a una consulta médica o utilizar herramientas de mediación como Brillemos.org puede ayudar a que ambos entendáis los cambios y os adaptéis como equipo.

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