Relaciones de pareja

Infertilidad y pareja: cómo el camino de la reproducción asistida afecta la relación

Equipo Brillemos · · 8 min de lectura
Infertilidad y pareja: cómo el camino de la reproducción asistida afecta la relación

La infertilidad es la incapacidad de conseguir un embarazo tras doce meses de relaciones sexuales sin protección (seis meses si la mujer tiene más de 35 años), según la definición de la Organización Mundial de la Salud. Afecta aproximadamente al 15 % de las parejas en edad reproductiva en España, lo que supone más de 800 000 parejas. La Sociedad Española de Fertilidad (SEF) registró más de 180 000 ciclos de reproducción asistida en su último informe, convirtiendo a España en el país europeo que más tratamientos realiza. Pero detrás de las cifras hay parejas que atraviesan un proceso emocionalmente devastador: la infertilidad no solo afecta al cuerpo; reconfigura la identidad, la sexualidad, la comunicación y la propia idea de futuro.

Resumen: cómo la infertilidad impacta en cada dimensión de la pareja

Dimensión Antes del diagnóstico Durante el tratamiento
Sexualidad Espontánea, íntima Programada, medicalizada, asociada a fracaso
Comunicación Fluida sobre otros temas Centrada obsesivamente en el tratamiento o evitada por completo
Identidad «Seremos padres cuando queramos» «Quizá no podamos ser padres nunca»
Economía Planificada Sometida a la presión de tratamientos costosos
Red social Compartida libremente Aislamiento por vergüenza o por evitar preguntas
Emociones Variadas y compartidas Miedo, culpa, rabia, duelo anticipado

¿Por qué la infertilidad es una crisis de pareja?

Porque ataca tres pilares simultáneamente:

  1. La identidad: la expectativa de ser madre o padre es una de las narrativas más profundas del yo. Cuando esa narrativa se rompe, aparece una crisis existencial: «¿Quién soy si no puedo tener hijos?». La psicóloga Alice Domar, pionera en el estudio del estrés por infertilidad, demostró que los niveles de ansiedad y depresión en mujeres en tratamiento de fertilidad son equivalentes a los de pacientes con cáncer o VIH.
  2. La sexualidad: el sexo deja de ser un acto de conexión y se convierte en un protocolo médico. «Hoy toca» sustituye al deseo. La ovulación marca el calendario. El orgasmo se vuelve irrelevante; lo que importa es la inseminación. Muchas parejas describen la sensación de que su intimidad ha sido confiscada por la clínica.
  3. La comunicación: cada test negativo es un golpe emocional que ambos procesan de forma diferente. Ella puede necesitar hablar; él puede necesitar silencio. Ella puede llorar; él puede intentar «resolver». La desincronía emocional, si no se aborda, genera distancia.

¿Cómo vive cada miembro de la pareja la infertilidad?

La experiencia es asimétrica por razones biológicas, sociales y psicológicas:

Ella suele cargar con el peso físico del tratamiento (inyecciones, ecografías, extracciones, transferencias) y con la presión social de la «cuenta atrás biológica». La culpa —sea o no el factor de infertilidad— tiende a recaer sobre ella, porque la cultura asocia feminidad con fertilidad.

Él suele vivir la infertilidad con una mezcla de impotencia y minimización. Impotencia porque no puede «arreglarlo»; minimización porque el entorno le dice «tú estás bien, la que lo pasa mal es ella». Cuando el factor es masculino, aparece una vergüenza vinculada a la virilidad que muchos hombres no verbalizan.

La terapeuta de parejas Tracey Sainsbury señala que el mayor riesgo no es la infertilidad en sí, sino la incapacidad de hablar de ella juntos sin que uno se sienta atacado o el otro minimizado.

¿Qué ocurre emocionalmente en cada fase del tratamiento?

  • Diagnóstico: shock, incredulidad, búsqueda compulsiva de información. «¿Por qué a nosotros?»
  • Primeros ciclos: esperanza, hipercontrol, calendario obsesivo. La vida se organiza en torno al tratamiento.
  • Fracasos repetidos: duelo acumulativo, agotamiento emocional, sensación de estar en una montaña rusa sin control. Cada beta negativa es un duelo que no se cierra antes de que empiece el siguiente ciclo.
  • Decisión de continuar o parar: la pregunta más difícil. ¿Cuántos intentos más? ¿Cuánto dinero más? ¿Cuánto dolor más? Uno puede querer seguir y el otro no, y esa discrepancia es una fuente de conflicto profunda.

¿Cómo proteger la relación durante el tratamiento?

  1. Separad la pareja de los pacientes: reservad espacios donde no se hable de tratamiento. Una cena, un paseo, una película. La relación necesita oxígeno que no huela a clínica.
  2. Nombrad las emociones sin culpar: «Estoy agotada y asustada» es diferente de «tú no entiendes por lo que paso». Usad la estructura de la Comunicación No Violenta: observación, sentimiento, necesidad, petición.
  3. Validaos mutuamente: «Sé que esto también es difícil para ti» puede desactivar una escalada de resentimiento.
  4. Poned límites al tratamiento: acordad un número máximo de ciclos, un presupuesto máximo, un plazo máximo. No para rendiros, sino para recuperar la sensación de control.
  5. Mantened la sexualidad fuera del calendario: tened relaciones sexuales por deseo, no solo por ovulación. Si el deseo ha desaparecido, habladlo; no lo ignoréis.
  6. Buscad apoyo profesional: un psicólogo especializado en fertilidad puede ser tan importante como el ginecólogo.

¿Y si uno quiere seguir y el otro quiere parar?

Esta es la encrucijada más dolorosa. No hay solución que no implique que alguien ceda, y la cesión sin validación genera resentimiento duradero. Claves:

  • Explorad juntos qué hay detrás de cada posición: ¿es miedo, agotamiento, duelo no procesado, presión económica?
  • Considerad alternativas: adopción, gestación subrogada (si es viable legalmente), vida sin hijos. Ninguna opción es «menor» que la otra.
  • Si no podéis avanzar solos, un terapeuta de pareja especializado en duelo reproductivo puede mediar.

En Brillemos.org entendemos que la infertilidad es un duelo por un futuro imaginado. Y como todo duelo, necesita espacio, nombre y compañía para ser transitado sin que la pareja se pierda en el camino.

Preguntas frecuentes

¿La infertilidad destruye las parejas?

No necesariamente. La investigación muestra resultados mixtos: algunas parejas se fortalecen a través del proceso porque desarrollan habilidades de comunicación y empatía que no tenían. Otras se distancian. La diferencia está en la capacidad de hablar del dolor juntos, sin culparse ni minimizarse.

¿Es normal perder el deseo sexual durante el tratamiento de fertilidad?

Muy normal. La medicalización de la sexualidad, el estrés, los efectos secundarios hormonales y la asociación entre sexo y fracaso reproductivo reducen el deseo en muchas parejas. No es un problema de la relación; es una consecuencia del proceso.

¿Cuándo debemos plantearnos parar el tratamiento?

Cuando el coste emocional, físico o económico supere la capacidad de sostenerlo. No hay un número correcto de intentos. La decisión de parar no es rendirse; es proteger la relación y la salud mental de ambos.

¿Cómo gestionar las preguntas del entorno sobre «cuándo tendréis hijos»?

Tenéis derecho a no responder. Una frase como «es un tema personal del que preferimos no hablar ahora» es suficiente. No debéis explicaciones a nadie sobre vuestra fertilidad.

¿Es útil la terapia de pareja durante el tratamiento de fertilidad?

Sí. Un estudio publicado en Human Reproduction demostró que las parejas que recibieron apoyo psicológico durante el tratamiento reportaron menos estrés, mejor comunicación y mayor satisfacción de pareja, independientemente del resultado del tratamiento.

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