Relaciones de pareja

Esther Perel sobre la infidelidad: lo que tu terapeuta no te dice

Equipo Brillemos · · 9 min de lectura
Esther Perel sobre la infidelidad: lo que tu terapeuta no te dice

La infidelidad es la crisis más devastadora que puede sufrir una relación de pareja. Según datos del Instituto de la Familia en España, entre el 25 % y el 40 % de las personas reconocen haber sido infieles en algún momento de su vida. Sin embargo, durante décadas, la psicología de pareja abordó la infidelidad con un marco binario: el infiel es el culpable, el traicionado es la víctima, y la relación anterior queda destruida sin posibilidad de reconstrucción genuina. Esther Perel, psicoterapeuta belga y autora de El dilema de la pareja (The State of Affairs, 2017), desafió este consenso con una propuesta que sigue generando controversia: la infidelidad no siempre es un síntoma de una relación enferma; a veces es una crisis de identidad individual que, gestionada con honestidad, puede transformar la relación en algo más profundo de lo que era antes.

Perspectiva Visión de la infidelidad Enfoque terapéutico
Esther Perel Crisis de identidad + oportunidad de transformación Explorar el significado, no solo el daño
John Gottman Traición del contrato de confianza Reparación: expiación, sintonía, apego
Sue Johnson (TFE) Herida de apego traumática Protocolo AIRM: procesar el trauma relacional
Harville Hendrix (Imago) Síntoma de necesidades no satisfechas en la relación Explorar las heridas de infancia que subyacen

¿Por qué somos infieles según Esther Perel?

Perel rechaza la explicación simplista de que la infidelidad siempre indica que «algo faltaba en la relación». En su experiencia clínica con cientos de parejas, ha identificado múltiples motivaciones:

  • Búsqueda de una versión perdida de uno mismo: «No buscaba a otra persona; buscaba a otra versión de mí».
  • Antídoto contra la mortalidad: la aventura como forma de sentirse vivo frente a la rutina existencial.
  • Necesidad de validación que la relación no proporciona: no porque la pareja sea deficiente, sino porque ciertas necesidades solo pueden satisfacerse desde la novedad.
  • Rebelión contra el contrato no negociado de la monogamia: muchas personas nunca eligieron conscientemente la exclusividad; la asumieron por defecto cultural.

Perel es clara: explicar no es justificar. Comprender las motivaciones de la infidelidad no exime de responsabilidad al infiel ni minimiza el dolor del traicionado. Pero sí abre un espacio terapéutico más amplio que el marco culpa-castigo.

¿Qué dicen Gottman y Sue Johnson sobre la infidelidad?

John Gottman aborda la infidelidad con un marco más estructurado. En su libro Qué hace que el amor perdure (What Makes Love Last), identifica el «sistema de confianza» (trust metric) como el eje de la relación, y la infidelidad como su ruptura más grave. Gottman propone un proceso de tres fases para la recuperación:

  1. Expiación (Atone): el infiel asume plena responsabilidad, sin excusas ni minimización.
  2. Sintonía (Attune): ambos aprenden a sintonizar con las necesidades emocionales del otro (acrónimo ATTUNE: Awareness, Tolerance, Transforming criticism, Understanding, Non-defensive responding, Empathy).
  3. Apego (Attach): reconstruir el vínculo de seguridad con nuevos rituales de conexión.

Sue Johnson trata la infidelidad como una herida de apego (attachment injury). Su protocolo AIRM guía al traicionado para que exprese el dolor profundo — no la ira superficial — y al infiel para que responda desde la vulnerabilidad, no desde la defensa. Johnson insiste: «La pregunta que el traicionado repite obsesivamente no es '¿qué hiciste?' sino '¿significo algo para ti?'». Solo cuando esa pregunta recibe una respuesta genuina, la herida empieza a cerrar.

¿La infidelidad puede mejorar una relación?

Esta es la propuesta más controvertida de Perel. No dice que la infidelidad sea deseable, sino que algunas parejas — tras el dolor, la crisis, el trabajo terapéutico — construyen una «segunda relación» dentro de la misma pareja que es más honesta, más consciente y más profunda que la anterior. «La primera relación ha terminado. ¿Quieres crear una segunda?»

Hendrix, desde la Terapia Imago, ofrece un marco compatible: la infidelidad puede ser el catalizador que obliga a la pareja a confrontar las heridas de infancia que nunca abordaron. «Muchas parejas viven décadas en piloto automático hasta que una crisis les obliga a despertar.»

Gottman es más cauteloso: reconoce que algunas parejas se recuperan y fortalecen, pero subraya que la recuperación depende de la disposición del infiel a asumir responsabilidad y del traicionado a procesar el trauma sin quedarse atrapado en la venganza.

¿Qué dice la ciencia sobre la recuperación tras una infidelidad?

Los datos son esperanzadores para quienes eligen trabajarlo:

  • El 70 % de las parejas que completan un proceso de TFE tras una infidelidad reportan recuperación significativa (Johnson, 2008)
  • El método Gottman de «recuperación de la confianza» muestra mejoras en el 60-70 % de las parejas tratadas
  • Las parejas que logran reconstruirse reportan, paradójicamente, niveles de intimidad superiores a los que tenían antes de la crisis

Pero la recuperación no es automática ni rápida. Gottman estima un plazo de 1 a 3 años para la reconstrucción completa de la confianza, con recaídas emocionales frecuentes que ambos deben aprender a gestionar.

¿Cuándo la infidelidad marca el final de la relación?

Perel reconoce que no todas las relaciones pueden ni deben sobrevivir a una infidelidad. Las señales de que la recuperación no es viable incluyen:

  • El infiel no muestra arrepentimiento genuino o continúa en contacto con la otra persona
  • El traicionado no puede avanzar más allá de la venganza (lo que Gottman llama «vigilancia permanente»)
  • La relación ya estaba muerta emocionalmente antes de la infidelidad
  • Existe un patrón de infidelidad repetida

Gary Chapman añade que la capacidad de perdón está relacionada con los lenguajes del amor: «Algunas personas necesitan actos de servicio constantes del infiel como prueba de arrepentimiento; otras necesitan palabras de afirmación. Si el infiel no habla el lenguaje correcto, el perdón se estanca».

¿Cómo gestionar el descubrimiento de una infidelidad?

Si acabas de descubrir una infidelidad o de ser descubierto/a, estas son las recomendaciones basadas en Gottman, Johnson y Perel:

  1. No tomes decisiones irreversibles en caliente. Los primeros días/semanas son un tsunami emocional. No es el momento de decidir el futuro de la relación.
  2. Busca apoyo profesional. Un terapeuta especializado en trauma relacional (idealmente formado en TFE o Gottman) puede evitar que la crisis se convierta en destrucción.
  3. El infiel debe cortar todo contacto con la tercera persona. Gottman es tajante: la recuperación es imposible mientras exista ambigüedad.
  4. Permite el proceso emocional del traicionado. Las preguntas obsesivas, la ira, el llanto, la desconfianza — todo forma parte del procesamiento del trauma. Johnson advierte contra el «pasa página» prematuro.
  5. No compartas los detalles gráficos. Perel y Gottman coinciden: conocer detalles explícitos del encuentro sexual crea imágenes intrusivas que dificultan la recuperación.

Preguntas frecuentes

¿Esther Perel justifica la infidelidad? No. Perel distingue explícitamente entre explicar y justificar. Comprender por qué alguien fue infiel no exime de responsabilidad. Lo que Perel propone es ampliar la conversación más allá del binomio culpable-víctima.

¿Es posible recuperar la confianza después de una infidelidad? Sí, según la evidencia. Sue Johnson reporta tasas de recuperación del 70 % con TFE. El proceso requiere tiempo (1-3 años según Gottman), compromiso de ambos y, habitualmente, acompañamiento profesional.

¿Debería contar una infidelidad pasada a mi pareja? Perel reconoce que es una de las preguntas más difíciles. No hay respuesta universal. Lo que sí dice es que la confesión debe hacerse por el bien de la relación, no para aliviar la propia culpa. Gottman recomienda honestidad total; Perel es más matizada.

¿La infidelidad siempre indica que la relación estaba mal? No, según Perel. Algunas personas son infieles en relaciones satisfactorias. La infidelidad puede ser más sobre el individuo (su identidad, sus necesidades existenciales) que sobre la relación. Gottman y Johnson, sin embargo, suelen identificar factores relacionales previos.

¿Puede la IA ayudar en una crisis de infidelidad? La IA no sustituye a un terapeuta en casos de trauma relacional. Pero Brillemos.org puede ser un primer espacio para procesar emociones, identificar patrones y prepararse para el trabajo terapéutico presencial. Cuando el dolor es demasiado intenso para hablarlo cara a cara, escribirlo puede ser el primer paso.

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