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La asexualidad es una orientación sexual caracterizada por la ausencia persistente de atracción sexual hacia otras personas, independientemente de su género. La Asexual Visibility and Education Network (AVEN), principal referencia mundial en el tema, la define como un espectro que abarca desde la ausencia total de atracción sexual hasta experiencias parciales o condicionales de dicha atracción. La asexualidad no es un trastorno, no es una consecuencia del trauma —aunque puede coexistir con experiencias traumáticas—, no es una fase y no requiere tratamiento. Según estimaciones basadas en estudios epidemiológicos publicados en el Journal of Sex Research, aproximadamente el 1 % de la población se identifica como asexual, aunque la cifra real podría ser mayor dado el desconocimiento general sobre esta orientación.
| Concepto | Definición |
|---|---|
| Asexual | Persona que no experimenta (o experimenta de forma muy limitada) atracción sexual |
| Gris-asexual | Persona que experimenta atracción sexual en raras ocasiones o con baja intensidad |
| Demisexual | Persona que solo experimenta atracción sexual tras establecer un vínculo emocional profundo |
| Atracción romántica | Deseo de conexión afectiva y romántica (independiente de lo sexual) |
| Atracción sexual | Deseo de contacto sexual con otra persona |
| Libido | Impulso fisiológico de excitación (puede existir sin atracción sexual dirigida) |
No. Ni la OMS ni la APA la clasifican como trastorno. La quinta edición del DSM (DSM-5) excluye explícitamente la asexualidad del diagnóstico de «trastorno de interés/excitación sexual», reconociendo que se trata de una variación normal de la orientación sexual.
Emily Nagoski, en Come as You Are, dedica un capítulo entero a desmontar la patologización de la diversidad sexual. Su mensaje es claro: no existe un nivel «correcto» de deseo sexual. El modelo de Nagoski —con su «acelerador» y su «freno»— muestra que cada persona tiene una configuración única, y la asexualidad es simplemente una posición más en ese espectro.
La diferencia es fundamental:
Dicho esto, si alguien que antes sentía deseo deja de sentirlo de forma repentina y esto le genera malestar, conviene explorar posibles causas médicas o psicológicas. El descenso brusco del deseo no es asexualidad; es un cambio que merece atención.
Absolutamente. La asexualidad se refiere a la atracción sexual, no a la capacidad de amar, desear compañía o disfrutar de la intimidad emocional. Muchas personas asexuales son románticas —heterorrománticas, homorrománticas, birrománticas, panrománticas— y buscan relaciones afectivas profundas.
Sue Johnson, desde la EFT, subraya que el vínculo de apego no depende de la sexualidad: las tres preguntas fundamentales del apego —«¿Puedo contar contigo? ¿Responderás cuando te necesite? ¿Me valoras?»— pueden responderse afirmativamente sin que el sexo sea parte de la ecuación.
Esta es una de las situaciones más complejas en terapia de pareja. La discrepancia no es solo de deseo; es de orientación. Y las soluciones que funcionan para el deseo discrepante —crear contextos, planificar encuentros— pueden no ser aplicables aquí.
Esther Perel reconoce en Mating in Captivity que cada relación necesita definir sus propios términos de intimidad. Algunas opciones que las parejas mixtas (asexual/alosexual) negocian:
Ninguna de estas opciones es universalmente válida. Lo que funciona para una pareja puede ser inaceptable para otra. La clave es la comunicación honesta y el respeto mutuo.
Si tu pareja te dice que es asexual, estas son las respuestas que construyen vínculo:
La orientación sexual, incluida la asexualidad, puede ser fluida en algunas personas y estable en otras. Algunas personas que se identificaron como asexuales en un momento de su vida experimentan atracción sexual más adelante, y viceversa. Esto no invalida su identidad anterior ni la actual: simplemente refleja la complejidad de la experiencia humana.
¿Una persona asexual puede tener relaciones sexuales? Sí. Algunas personas asexuales mantienen relaciones sexuales por diversos motivos: placer físico (la excitación fisiológica puede existir sin atracción), deseo de intimidad con su pareja, deseo de tener hijos, o simplemente curiosidad. La asexualidad se define por la atracción, no por la conducta.
¿La asexualidad es lo mismo que el celibato? No. El celibato es una elección conductual (decidir no tener sexo). La asexualidad es una orientación (no experimentar atracción sexual). Una persona asexual no está «eligiendo» no sentir; simplemente no siente.
¿Puede la asexualidad ser consecuencia de un trauma sexual? En la mayoría de los casos, no. Aunque algunas personas con trauma sexual experimentan aversión al sexo, esto es un síntoma postraumático, no asexualidad. La diferencia clave es el malestar: el trauma genera sufrimiento; la asexualidad no.
¿Cómo sé si soy asexual o simplemente tengo bajo deseo? Pregúntate: ¿la ausencia de deseo te genera malestar? Si la respuesta es «no, simplemente así soy», es posible que estés en el espectro asexual. Si la respuesta es «sí, antes sentía deseo y ahora no», puede haber otras causas que explorar.
¿Existen comunidades de apoyo para personas asexuales en España? Sí. AVEN tiene una comunidad hispanohablante activa (asexuality.org), y existen grupos en redes sociales y asociaciones LGTBIQA+ que incluyen la «A» de asexualidad. No estás solo/a.
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