Qué está pasando
Sientes que el mundo sigue girando mientras tu tiempo se ha detenido en un punto de dolor que pocos parecen comprender del todo. Lo que experimentas tras un aborto es una vivencia profunda que sacude los cimientos de tu identidad y de tus expectativas sobre el futuro, dejando un vacío que no necesita ser llenado con explicaciones lógicas, sino sostenido con una paciencia infinita. Es natural que te sientas fragmentada, como si las palabras no alcanzaran para describir la magnitud de la ausencia que ahora habitas en tu cotidianidad. Este proceso no es una enfermedad que deba curarse, ni una fase que debas transitar con velocidad para volver a ser la de antes, sino un camino de transformación donde aprendes a convivir con una cicatriz que cuenta tu historia. Permítete sentir el peso de esta realidad sin intentar aligerarla para comodidad de los demás, reconociendo que tu dolor es legítimo y que mereces el tiempo necesario para acompañar cada una de tus emociones.
Qué puedes hacer hoy
Hoy no necesitas grandes resoluciones ni buscar respuestas definitivas a lo que implica vivir un aborto en este momento de tu vida. Puedes empezar por gestos minúsculos que reconozcan tu estado actual, como permitirte respirar profundamente sin la presión de tener que sonreír o fingir una fortaleza que ahora mismo no sientes. Quizás escribir una palabra que resuma tu sentir o simplemente encender una vela para dar lugar a esa presencia que ya no está físicamente pueda ofrecerte un pequeño anclaje. No se trata de avanzar hacia una meta, sino de habitar el presente con la mayor suavidad posible, cuidando tu cuerpo como el recipiente que sostiene esta experiencia tan íntima. Escucha lo que tu cansancio te dicta y concédete el permiso de retirarte del ruido externo si eso es lo que tu alma te solicita para poder transitar este silencio necesario.
Cuándo pedir ayuda
Si sientes que la intensidad del dolor te impide realizar las actividades más básicas de tu día a día durante un tiempo prolongado, buscar acompañamiento profesional puede ser un acto de amor hacia ti misma. Tras vivir un aborto, el apoyo de alguien especializado en procesos de pérdida puede ofrecerte un puerto seguro donde volcar tus miedos y silencios sin sentirte juzgada. No se trata de que alguien solucione lo que sientes, sino de que alguien sostenga la linterna mientras atraviesas este túnel oscuro, ayudándote a integrar la experiencia de una forma que no resulte abrumadora para tu salud física y emocional en el largo plazo.
"El duelo no es un lugar donde te quedas a vivir, sino un paisaje que atraviesas llevando contigo todo lo que has amado."
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